Casi al mes de la penitencia recibida, Litu y Ovi están desesperados, no saben qué hacer para unir a los dos grupos. Entonces proponen un encuentro deportivo. Litu y Ovi participan como capitanes.
ESCENA I: La Desesperación de los Curas
AMBIENTE: La casa parroquial. Litu (con polo y gorra) y Ovi (con sotana) están agotados, sentados en un sofá, mirando al techo. Se acerca el mes de la penitencia y no han logrado unir a los grupos.
OVI (Con la sotana ligeramente desordenada, suspira)
Esto es imposible, Litu. Los Custodios se quejan de que los Reguetoneros son ruidosos. Los Reguetoneros dicen que los Custodios son fósiles. ¡Y el Obispo nos va a crucificar!
LITU (Ajustándose la gorra, con una expresión de profundo agobio)
Las formas, Ovi. Si no se entienden las formas, no hay entendimiento. Intenté explicarles a los «Reguetoneros» el usus antiquior de la piedad mariana… Me miraron como si hablara en latín.
OVI (Ríe sin ganas) Y yo a los «Custodios» intenté ponerles una canción de Jesús Adrián Romero… Padre, ¡casi me excomulgan! Se ofendieron por la percusión.
LITU (Se levanta, exasperado) ¡No saben ceder! ¿Cómo unimos el orden y el caos?
OVI (Se levanta, una idea brillante en sus ojos) ¡Fútbol! Un partido de fútbol, Litu. Un desafío.
LITU (Lo mira con escepticismo) ¿Fútbol? ¿Y eso cómo va a unir?
OVI (Entusiasmado) ¡Si mis Reguetoneros ganan, los Custodios vienen a una velada de reguetón cristiano! ¡Si sus Custodios ganan, los Reguetoneros van a una velada de canto gregoriano! ¡Obligatorio!
LITU (Una sonrisa competitiva aparece en su rostro, la sotana de Ovi le queda ridícula con la gorra) ¡Me parece excelente, Ovi! La competición puede sacar lo mejor… o lo peor. Pero la meta es clara. ¡Y que ganen los Custodios, por supuesto!
OVI (Con un brillo en los ojos, ajustándose la sotana) ¡Veremos, Padre Litu, veremos! ¡Que gane la juventud!
ESCENA II: El Partido de la Penitencia
AMBIENTE: La cancha de fútbol de la parroquia, al atardecer. Los dos equipos están en el campo. Los «Reguetoneros de Jesús» visten camisetas de colores vivos. Los «Custodios de las Santas Llagas» visten camisetas más sobrias. Litu (en ropa casual de Ovi) y Ovi (en sotana y zapatillas) son los capitanes. El juego empieza, tenso y estresante.
(Litu, gritando instrucciones tácticas complejas a sus Custodios. Ovi, dando arengas emotivas y un poco caóticas a sus Reguetoneros. Ambos están estresados, tensos, sin disfrutar.)
LITU (Gritando a un «Custodio») ¡Marcelo! ¡Posición, posición! ¡La defensa en triángulo invertido, el centro debe cubrir al extremo! ¡Orden, por el amor de Dios!
OVI (Pateando una pelota fuera de banda, frustrado. La sotana le estorba ligeramente.) ¡Pero no corran con miedo, Reguetoneros! ¡Pasión! ¡El Espíritu Santo nos da fuerza! ¡Hay que ser audaces, como San Pablo!
(El juego es trabado, lleno de faltas, pases errados. Los chicos de ambos equipos se miran frustrados.)
JUGADOR REGGAETONERO (David) (A media voz, a sus compañeros) Parece que los padres están más estresados que nosotros.
JUGADOR CUSTODIO (Miguel) (Asiente) Sí. Ya no es divertido. Solo quieren ganar.
(Primer tiempo. Ambos equipos se acercan a sus capitanes, exhaustos y con caras largas.)
DAVID (A Ovi) Padre Ovi, con todo respeto… ¿podría sentarse en el banquillo? Queremos jugar.
MIGUEL (A Litu) Padre Litu, no entendemos sus tácticas complejas. Y nos está estresando. Solo queremos disfrutar el partido.
(Litu y Ovi se miran, sorprendidos y luego avergonzados. Se dan cuenta de su error.)
LITU (Con un suspiro, quitándose la gorra) Tienes razón, David. Nos hemos puesto… muy ideológicos. Olvidamos que esto es un juego.
OVI (Se ajusta la sotana, encogiéndose de hombros) Miguel tiene razón. Nos habíamos olvidado de ustedes. Y del disfrute. Parece que nosotros, los «adultos», somos los que estamos más estresados.
(Ambos se dirigen al banquillo, cabizbajos. Litu se sienta, Ovi le ofrece una botella de agua.)
LITU (Mirando el campo) Estos jóvenes… son hijos de padres muy estresados, ¿verdad? Y nosotros, sus padres espirituales, no somos la excepción. Aunque nosotros somos Zetas, parece que el tiempo de seminario nos modeló con rasgos que de alguna medida han debilitado las virtudes de los Zeta, como la autenticidad y evitar estigmatizar a los demás.
OVI (Sonríe, esta vez sinceramente) Parece que estos jóvenes Zetas son mejores que nosotros para esto de la sinodalidad espontánea.
(El segundo tiempo comienza. Los chicos juegan con energía, compañerismo, riendo y animándose mutuamente, sin la presión de sus capitanes. El juego fluye, hay jugadas hermosas, goles bien logrados. Termina 2 a 2. Un empate ejemplar.)
ESCENA III: La Velada Inesperada
AMBIENTE: El salón parroquial. Horas después. Litu (aún con la ropa de Ovi) y Ovi (aún con la sotana) llegan un poco tarde a la velada que se supone será una «mezcla» de reguetón y gregoriano, como acordaron los mismos jóvenes.
(Al abrir la puerta, los ven a todos: Reguetoneros y Custodios, mezclados, bailando, charlando, ¡e incluso algunos Custodios intentando pasos de reguetón, y algunos Reguetoneros tarareando melodías gregorianas que alguien ha puesto en el fondo! Hay pizza y gaseosas.)
LITU (Asombrado, en voz baja) Pero… ¿qué demonios…?
OVI (Sonríe, con una paz y alegría genuinas en su rostro, pero de grata sorpresa) La creatividad del Espíritu, Litu. Parece que ellos se las arreglaron.
(Se miran el uno al otro, la ropa que llevan parece menos importante que la lección que acaban de aprender.)
LITU (Con una pequeña sonrisa, una de las más sinceras de la serie) ¿Sabes qué, Ovi? ¿Qué te parece si los dejamos solos? De tanto marcar nuestras preferencias, olvidamos darles su espacio, tratando de embanderarlos con nuestras perspectivas.
OVI (Asiente, dándole una palmada en la espalda a Litu. Su sotana ya no parece una penitencia.)
Parece que tenemos que aprender a darles espacio. A ellos… y al Señor. Para que actúe y logre, lo que nosotros, con nuestras ideologías o sesgos, no logramos hacer.
(Litu y Ovi se quedan en la puerta, observando la escena, sonriendo, dándose cuenta de que la Iglesia avanza, a veces, a pesar de sus sacerdotes más estresados, gracias al Espíritu que anima a los jóvenes. Parece que la penitencia ha terminado, y que la lección ha sido aprendida. ¿O no?) En el siguiente episodio lo sabremos.



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