Personajes
• NARRADOR
• P. OVI
• P. LITU
ESCENA I: La Ausencia y la Preocupación (Introducción)
AMBIENTE: La casa parroquial. Es la mañana del tercer día de ausencia de Ovi.
NARRADOR
Pocos días después de la reunión de planificación pastoral con el Obispo, la parroquia notó un silencio inusual. Ovi, el hombre del flow y las guitarras, el que siempre estaba «en salida,» había desaparecido. Su ausencia era la alarma más ruidosa.
(Litu está en su escritorio, intentando concentrarse en un documento formal. Mira su celular, luego el reloj, luego la puerta de la habitación de Ovi. Su fachada de calma se resquebraja.)
LITU
(Murmurando para sí, con preocupación)
Dos días. Demasiado. Sé que estos días grises son su válvula de escape. La frustración pastoral, la baja tolerancia al conflicto… pero usualmente vuelve al anochecer.
NARRADOR
Litu conocía la raíz más profunda de la tristeza de Ovi: la incomprensión de su propia familia. Padres católicos, sí, pero anclados en la mentalidad de éxito mundano. Para ellos, un año después de la ordenación, Ovi seguía siendo el hijo que se equivocó de vida.
(Litu recuerda la última vez que habló con Ovi sobre su familia.)
LITU
(Se levanta de golpe, su rostro se endurece con una decisión.)
No. No voy a esperar un día más.
(Litu se dirige a su ropero, se pone rápidamente su sotana negra, o clericals impecables. Su motocicleta clásica (scooter o similar) está lista. Litu, el hombre de la planificación, intuye la ubicación: lejos del ruido, cerca del agua, donde la naturaleza ofrece su paz.)
LITU
(Mientras sale de la casa)
La naturaleza es su ermita. Y su cruz lo espera a la orilla del arroyo.
ESCENA II: El Encuentro en la Ermita Oculta
AMBIENTE: La orilla de un arroyo serpenteante en un bosque frondoso, lejos de la ciudad. El sol de la tarde se filtra entre los árboles, creando un ambiente de paz melancólica.
PERSONAJES:
• Ovi: Sentado en una roca a la orilla del arroyo. Viste jeans y un polo negro, con el alzacuello visible. Su bicicleta está recostada. En sus manos sostiene un crucifijo simple. Su rostro está pálido y con una expresión de profunda tristeza.
• Litu: Llega con sus clericals o sotana. Su motocicleta queda oculta entre el follaje para no perturbar el silencio.
(Litu se acerca caminando lentamente, el sonido de sus zapatos rozando la tierra es lo único que rompe el silencio del bosque. Ovi no se gira, pero sabe que es él. Litu se sienta a pocos metros de Ovi, sin prisa, como un ancla silenciosa.)
(Pasa un largo minuto. Solo se escucha el murmullo rítmico del arroyo.)
OVI
(Sin dejar de mirar el crucifijo, con la voz apenas audible, como si le hablara al agua.)
Sabes… muchos piensan que siempre estoy alegre. Que mi fe es un show de sonrisas y guitarras. Pocos saben que a veces… a veces me gana la tristeza.
LITU
(Mantiene el silencio, no necesita una respuesta, solo presencia.)
…
OVI
Esta vez… fueron ellos. El almuerzo dominical. Ya hace un año de mi ordenación, y para ellos… sigo siendo el hijo que se equivocó de vida. El que pudo ser abogado y eligió servir para nada.
(Su voz se quiebra ligeramente al final. Litu se acerca un poco más. Le da un toque muy breve y firme en el hombro, una señal de solidaridad incondicional.)
LITU
Lo sé. Es la cruz que cargas, Ovi. La incomprensión de la carne.
OVI
(Asiente, cerrando los ojos con fuerza.)
Sí. Pero duele. Y el dolor se pega. La alegría pastoral, mi «olor a oveja»… todo se siente postizo cuando tu propia sangre te dice que fallaste. Es un Mborayhu Asy… un dolor de amor. Un amor que no entienden.
(Ovi alza la mirada hacia Litu, una súplica en sus ojos.)
OVI
Ayúdame, Litu. Ayúdame a cantar a Cristo esa guarania tan melancólica. Mi guitarra está ahí.
ESCENA III: El Canto de la Coherencia (Clímax)
AMBIENTE: El mismo. La luz de la tarde ahora es más dorada y suave.
(Litu se levanta. Toma la guitarra acústica de Ovi, la afina rápidamente. Litu, el hombre del canto gregoriano, se sienta de nuevo, listo para dar la forma al caos emocional de Ovi.)
(Música de fondo: La Guarania melancólica de «Mborayhu Asy» comienza a sonar, como un lamento profundo, pero con una base rítmica firme.)
OVI Y LITU
(Cantan a dúo, mirando el crucifijo, no al arroyo. Ovi con su voz más suave, Litu con un tono más grave y contenido, dando estructura.)
Mborayhu asy che upe che jopýva
(Dolor de amor que a mí me oprime)
ha aiko asy yuhéicha okýva
(y vivo triste como un sediento lloviendo)
che korasõ ndoikuaái mba’épa ojapóta
(mi corazón no sabe qué hacer)
nde reñe’ẽ’ỹva chéveguarã…
(tú no me hablas a mí…)
(La música continúa en la parte instrumental. Litu no solo acompaña; le está dando a Ovi la contención y la forma para expresar su dolor sin caer en el vacío. La Guarania se convierte en una oración de abandono. No hablan, solo cantan el dolor.)
(Al concluir la última estrofa, dejan que las últimas notas se pierdan en el murmullo del bosque. El silencio vuelve, pero ahora es un silencio curado, saturado de oración.)
OVI
(Abre el crucifijo en sus manos y lo besa. Mira a Litu con gratitud, y por primera vez, vuelve su sonrisa auténtica.)
Gracias, hermano. Mborayhu Asy… Duele. Pero con Él, todo dolor de amor se supera. Volvamos. Hay gente a la que sí le servimos.
LITU
(Asiente con una expresión de alivio. Se levanta y le extiende una mano firme a Ovi.)
Sí. Volvamos. Necesitas una confesión y yo necesito volver antes de que el Obispo decida que nos hemos fugado juntos y anule el plan de la ISO 9001.
(Ovi se ríe, genuinamente. Litu sonríe, también genuino. Recogen la bicicleta y la guitarra, y salen juntos del bosque. La sotana de Litu y la bicicleta de Ovi simbolizan ahora su unidad y el regreso a la misión.)
Fin del Episodio
Créditos musicales de la guarania Mborayhu Asy
Música: Juan Escobar (Juan de la Cruz Escobar) – Letra: Rosalía Díaz León.



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