Título de la homilía: Familia, ¡abramos las puertas a la esperanza!

Gratitud, Memoria y Maduración

Hermanos y hermanas: hoy, al clausurar este Año Jubilar, nuestros corazones se elevan en acción de gracias. Hacemos memoria de las peregrinaciones y de tantos momentos de gracia donde experimentamos que Dios camina con su pueblo. Él permanece activo, abriendo caminos y proponiéndonos desafíos de maduración.
Como nos sugiere el Eclesiástico, la maduración implica honrar nuestras raíces: «Hijo mío, socorre a tu padre en su vejez». No podemos ir al futuro olvidando de dónde venimos. Dios nos llama a madurar escuchando Su voz en el presente, integrando nuestra fe con los desafíos de hoy para no quedarnos estancados.

La Esperanza Viva: El ejemplo de José

La esperanza de una Iglesia nueva vive en el corazón de Dios y en el de su pueblo fiel. Nos toca a nosotros ser como la Sagrada Familia, que arriesgó todo para dar paso al Salvador.
• La Familia Real vs. El Ideal: En el Evangelio de Mateo, vemos a José huyendo de noche. No fue una postal romántica, fue una crisis real, un exilio. Nuestra misión no es juzgar a la familia paraguaya por lo que le falta, sino acompañarla profesionalmente para que florezca en su realidad. Como en la Sagrada Familia, la maduración en cada hogar paraguayo no es la ausencia de problemas, sino la capacidad de enfrentarlos juntos, discerniendo la voluntad de Dios en medio de la tormenta.
• La Administración como Acto de Amor: San Pablo nos dice: «Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús». Esto es un mandato de excelencia. Queremos que el dinero y los procesos en nuestras parroquias sean herramientas de desarrollo para el bien común. Administrar bien es una forma de rezar con los pies en la tierra; es poner nuestra capacidad técnica al servicio del Reino.
• El Llamado al Vuelo: Invitamos a todos —clero y laicos— a no tener miedo a la transformación que el Espíritu nos exige. Jahejána ysoka rekove, ha ñapu’ã panambícha: dejemos ya esa vida de oruga que solo consume para sobrevivir, y transformémonos en mariposa para volar alto, polinizando la política, la economía y la cultura con la esperanza del Evangelio.

El Manifiesto: «Familia, ¡abramos las puertas a la esperanza!»

De cara a la Bie-Cat 2026, proclamamos hoy este compromiso:
• a) Una Iglesia Hogar y Compañera: Queremos dejar atrás la actitud de «suegra» que juzga la realidad desde afuera sin involucrarse. Queremos ser una Madre que se ensucia las manos para sostener la esperanza de sus hijos. Abrir las puertas a la esperanza es abrir las puertas a la coherencia y a la transparencia.
• b) Del Relato al Hecho (Del ñe’ẽreinte al rojapose ha rojapota): No basta con hablar. Muchas veces nos quedamos en el «ñe’ẽnguénte», en palabras vacías. La esperanza necesita cimientos sólidos. Por eso, pasaremos de una administración de supervivencia a una administración de desarrollo. Uniremos el talento del laico profesional y la entrega del cura en una gestión que sea, al mismo tiempo, eficiente y santa.
• c) Invitación a la Bie-Cat 2026: Del 22 al 26 de abril de 2026, nos convoca la Bienal Católica. Será nuestra «crisálida» para encontrarnos, reflexionar con rigor científico, orar y actuar diseñando esa Iglesia renovada que el mundo necesita para volver a creer.

Conclusión: La Llave y el Camino de Maduración

Terminamos con la imagen de la llave. Como Iglesia y como familia, necesitamos usarla para abrir las puertas a la esperanza.
Esta maduración que pedimos para nuestra Iglesia debe empezar en el corazón de cada hogar. Así como la Sagrada Familia maduró en la prueba y en el silencio de Nazaret, que nuestras familias maduren hoy en la paciencia y el amor: «Sopórtense unos a los otros y perdónense mutuamente», como nos pidió San Pablo.
Que el Señor nos bendiga desde Sión, y que al usar esta llave de la honestidad y el trabajo bien hecho, podamos ver —como dice el Salmo— el fruto de nuestras manos y la paz en nuestra tierra paraguaya.

Familia, ¡abramos las puertas a la esperanza! Nos vemos en la Bie-Cat 2026.

Fin de la homilía

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