Título de la homilía: «Gratitud, Luz y Fraternidad en la Última Hora»

La mirada desde la «Última Hora»

Queridos hermanos, las palabras de San Juan nos sitúan en un umbral sagrado: «Hijos míos, ha llegado la última hora». Al cerrar este año 2025, no solo despedimos 365 días; nos presentamos ante Dios para leer nuestra historia bajo la luz del Verbo que se hizo carne. Hoy no es un día de nostalgia, sino de discernimiento. Como dice la epístola, hemos recibido una unción que nos permite conocer la Verdad. Esa verdad nos dice que, a pesar de los cambios y las crisis, Dios ha caminado con nosotros.

Memoria de Gracia en la Iglesia Universal y Diocesana

Este año ha sido un tiempo de «Gracia sobre Gracia». Hemos caminado como peregrinos en el Jubileo de la Esperanza, recordando que nuestra fe no es una idea, sino una persona. Hemos vivido el dolor y la gratitud por la partida del Papa Francisco, cuyo legado de misericordia sigue vivo, y hemos recibido con esperanza el inicio del ministerio del Papa León XIV.
Agradecemos los 1700 años del Concilio de Nicea, que nos ha unido más a nuestros hermanos de Oriente, especialmente tras la histórica visita papal a Turquía. En nuestra Diócesis de la Santísima Encarnación, la luz del Verbo ha brillado en la ordenación diaconal de José Zarza y en cada peregrinación que llenó nuestros santuarios de oración. Y hoy, con el corazón encendido, miramos hacia la Bienal Católica 2026, bajo el lema: «Familia, ¡abramos las puertas a la esperanza!».

El Clamor por la Paz y la Fraternidad Real

El Evangelio nos advierte: «La luz brilla en las tinieblas». El mundo de este 2025 ha conocido sombras: conflictos persistentes y divisiones que duelen. Por eso, hoy elevamos un grito por la paz mundial. No una paz de papel, sino una fraternidad real. El informe del G20 sobre desigualdades nos recordó que la paz es fruto de la justicia. No puede haber paz donde hay hambre de pan o de dignidad.
En nuestro Paraguay, bendecimos a Dios por el crecimiento económico, la estabilidad y los logros de nuestra agricultura que llega a nuevos mercados. Pero como Iglesia, recordamos que el crecimiento del PIB es estéril si no llega a los más humildes. Iniciamos este trienio con el mandato: «Denles ustedes de comer». Debemos pasar del decir al hacer, sanando nuestra sociedad desde el bien común, como nos recordaron nuestros obispos y la gran fiesta de Caacupé. La verdadera soberanía de nuestra nación reside en la fraternidad de sus hijos.

La Iglesia Doméstica: Historia de Amor y Tiempo

Finalmente, miremos hacia adentro, hacia el hogar. Cada familia aquí presente ha escrito este año una página de una historia de amor con Dios.
Les invito a vivir el cuarto mandamiento con una profundidad nueva: que la gratitud y el respeto hacia nuestros mayores sea el cimiento de sus casas. Inviertan más amor que dinero en su familia. Creen un ethos cristiano donde el perdón sea el aire que se respira. Que cada mesa compartida sea un ensayo del cielo.

Quiero concluir proclamando un himno de alabanza al Señor: Te Deum 2025: Acción de Gracias al Final del Año

A ti, Dios, te alabamos; a ti, Señor, te reconocemos.
Padre eterno, toda la tierra te venera por este año que culmina.
Te damos gracias, Señor, por el Papa Francisco y su vida entregada,
y por la luz que derramas sobre el Papa León XIV.
Gracias por el Jubileo de la Esperanza y por la fe compartida en Nicea.
Te bendecimos por nuestra Diócesis de la Santísima Encarnación,
por sus pastores, por el nuevo diácono y por cada familia peregrina.
Te alabamos por los frutos de nuestra tierra paraguaya,
por el pan en nuestras mesas y por el crecimiento de nuestra nación.
Señor de la Historia, te pedimos perdón por nuestras cegueras:
por la falta de paz en el mundo y por la indiferencia ante la desigualdad.
Ayúdanos a pasar del decir al hacer,
para que el 2026 sea el año de la fraternidad real en nuestro Paraguay.
Bendice nuestras familias: que sean templos de misericordia y esperanza.
En tus manos ponemos el tiempo, que es tuyo.
A ti la gloria, por los siglos de los siglos.
Amén.

Fin de la homlía

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