• Eje Central

    Litu y Ovi reaparecen públicamente tras su «retiro estratégico». Celebran una Misa de fin de año para familias. Intentan explicar sus complejos planes futuros, pero son interrumpidos por la realidad de los niños. Al final, las oraciones espontáneas de los pequeños se convierten en la verdadera homilía y les dan la lección pastoral más importante del año.

    Personajes

    • P. LITU: Intentando mantener la dignidad litúrgica entre el caos infantil.
    • P. OVI: Recuperando su energía, grabando con el celular.
    • LOS NIÑOS: Santi (6), Pedrito (5), Mateo (9), Sofía (7), Lucía (6), Valentina (8).
    • LA COMUNIDAD: Familias, padres jóvenes, abuelos.
    

    ESCENA I: El retorno al púlpito (La teoría adulta)

    AMBIENTE: La parroquia está decorada festivamente, preparándose para Año Nuevo. Hay un pesebre grande cerca del altar. La iglesia está llena y hay mucho ruido de fondo (bebés, murmullos).
    NARRADOR
    Después de la crisis de la guarania y la encerrona estratégica del ISO 9001, el silencio digital de los padres Litu y Ovi había generado rumores. Era hora de dar la cara en la última misa del año.
    (Litu y Ovi están en el altar. Litu parece tenso por el nivel de ruido. Ovi sonríe, ya recuperado de su tristeza.)
    P. LITU
    (Al micrófono, con voz de barítono)
    Hermanos, ha sido un año complejo. Hemos estado reflexionando. La Iglesia necesita estructura, un «procedimiento de calidad» para la esperanza. El próximo año implementaremos…
    P. OVI
    (Interrumpiendo suavemente)
    ¡Lo que el Padre Litu quiere decir es que les extrañamos! Estuvimos «cocinando» sorpresas. ¡Pero hoy no es día de planes estratégicos, es día de familia!
    LITU
    (Susurrando a Ovi)
    Deben saber que no estuvimos de vacaciones, Ovi.
    OVI
    (Susurrando de vuelta)
    Chill, Litu. Mira la primera fila. El pequeño Santi se está comiendo la cabeza del buey del pesebre. Nadie está escuchando tu plan ahora.

    ESCENA II: El momento de la verdad (La práctica infantil)

    AMBIENTE: Final de la Misa, antes de la bendición. Ovi convence a Litu de dejar subir a los niños al presbiterio.
    P. OVI
    (Con energía renovada, sacando su celular para grabar)
    ¡Muy bien! Antes de la bendición, invitamos a los verdaderos jefes de esta parroquia. ¡Niños al frente!
    (Una estampida de pequeños rodea a los sacerdotes. Litu intenta mantener la compostura mientras un niño le usa la casulla para limpiarse la nariz.)
    P. OVI
    Este año fue difícil. A veces los adultos nos complicamos. Así que ustedes nos van a enseñar a rezar. ¿Por qué dan gracias o por qué piden perdón este año? ¡Empezamos con Santi!
    (Ovi acerca el micrófono a SANTI (6 años), el que mordía el pesebre.)
    SANTI (6 años)
    (Muy serio)
    Yo doy gracias porque el Niño Jesús no se enojó cuando le rompí la pierna a la oveja del pesebre de mi abuela. Y pido perdón porque… porque a veces quiero que mi hermanita se devuelva al hospital.
    (Risas y ternura generalizada.)
    P. OVI
    ¡Gracias por la honestidad, Santi! A ver, Pedrito, el del suéter de dinosaurio.
    PEDRITO (5 años)
    (Abrazando el micrófono y respirando fuerte)
    «Yo doy gracias… porque mi perro ‘Firulais’ se comió una piedra y pensamos que se iba a morir… pero hizo caca y salió la piedra y ahora está bien. ¡Gracias Dios porque ‘Firulais’ hace caca bien!»
    (La iglesia estalla en carcajadas. Litu mira al cielo con paciencia infinita.)
    P. OVI
    (Riendo)
    ¡Amén por la salud digestiva de Firulais! Dios está en los detalles. ¿Quién pide perdón? Mateo.
    MATEO (9 años)
    (Un poco avergonzado)
    «Pido perdón porque… le dije a mi hermanito de tres años que si no me prestaba sus juguetes, el Niño Jesús se iba a convertir en un zombie por la noche y le iba a jalar las patas. Él lloró mucho.»
    (Litu se tapa la boca para no reírse, escandalizado pero divertido.)
    P. OVI
    Mateo, esa teología de «Jesús Zombie» no es muy canónica, ¡pero valoramos tu confesión! A ver, una niña ahora. Sofía.
    SOFÍA (7 años)
    (Con voz dulce y atenta)
    «Doy gracias porque mi papá consiguió trabajo nuevo y ahora ya no está enojado todo el día viendo las noticias feas… Y gracias porque el Padre Ovi dijo en una misa que ser pobre no es malo, así que ya no me preocupo tanto si no me compran la mochila de ‘Frozen’ que es muy cara.»
    (Un silencio tierno y doloroso llena la iglesia. Los padres de Sofía se emocionan. Ovi se seca una lágrima disimuladamente.)
    P. OVI
    (Con voz tocada)
    Gracias, Sofía. Eso es hermoso. Lucía, te toca.
    LUCÍA (6 años)
    (Muy seria, mirando fijamente a Litu)
    «Yo pido perdón a Diosito porque a veces me duermo en la Misa cuando el Padre Litu usa palabras muy largas que no entiendo… Y también pido perdón porque mi abuela dice siempre que hay que amar al prójimo, pero ayer le gritó muy feo al señor que limpia el vidrio del auto en el semáforo.»
    (Un «Ufff» colectivo en la iglesia. Litu se siente tocado personalmente por la primera parte, y la segunda genera una incomodidad saludable en los adultos.)
    P. OVI
    Wow. Ok. Eso fue directo al corazón. Y para cerrar… Valentina, tú tienes cara de tener la última palabra.
    (Valentina (8 años, con gafas) toma el micrófono con mucha seguridad.)
    VALENTINA (8 años)
    Yo doy gracias porque mis papás dejaron de pelear tanto en la cena. Y quiero pedir perdón por los adultos… porque ustedes hablan mucho de Jesús, pero siempre están mirando el celular cuando les hablamos. Y porque contaminan mucho el mundo que nos van a dejar. ¡Pónganse las pilas el próximo año, amén!
    (Silencio sepulcral. Los padres jóvenes esconden sus celulares avergonzados. Es el golpe de gracia.)

    ESCENA III: La lección aprendida (El cierre)

    AMBIENTE: El mismo. El eco de las palabras de los niños aún resuena.
    P. LITU
    (Toma el micrófono. Su voz ha cambiado, es más humilde.)
    Amén, Valentina. Amén, Lucía. Creo… creo que acabamos de escuchar la mejor homilía del año. Menos palabras largas, más coherencia en el semáforo, menos celular y más escucha real.
    (Litu mira a Ovi. Ovi tiene los ojos brillantes, emocionado. Ha dejado de grabar.)
    P. OVI
    (Con voz suave)
    Ahí está, Litu. Ni ISO 9001, ni teología compleja. La verdad cruda, de Firulais a la mochila de Frozen.
    P. LITU
    (Sonríe abiertamente)
    La teología de los pequeños. El Señor nos habla sin filtro.
    P. OVI
    (Al micrófono, levantando la voz con alegría genuina)
    ¡Familia! ¡Que el año que viene nos «pongamos las pilas» como dijo Valentina! ¡Podéis ir en paz y feliz Año Nuevo!
    (La música final estalla. Los niños corren. Litu y Ovi se quedan en el altar, agotados pero felices.)
    OVI
    (Mirando su celular)
    Tengo el Reel perfecto. Esto rompe el internet parroquial.
    LITU
    Súbelo. Es la única planificación estratégica que necesitamos por ahora.

    [FIN DEL EPISODIO]

    Post-Créditos: La Publicación en Redes
    (Se muestra la interfaz de Instagram/TikTok de la Parroquia. El video es un montaje rápido de los momentos clave de los niños.)
    Descripción del Post:
    @ParroquiaZeta: Pensábamos que teníamos el plan perfecto para el 2026, pero Pedrito, Sofía, Lucía y Valentina nos dieron la verdadera hoja de ruta hoy: «Menos palabras largas, menos celular, no gritar en el semáforo y… ¡que viva Firulais!». A veces la teología más profunda mide un metro de altura. ¡Feliz Año Nuevo! Pónganse las pilas. 🙏✨💩❤️ #DePrincipioAZeta #TeologiaDeNiños #AñoNuevo #VerdadPura #PonteLasPilas

  • DICHOSO Y MENDIGO

    ​Con aquel mismo ardor del primer día,
    de la fe y del fervor recién nacido,
    hoy celebro, de amor ya convencido,
    tu voz hecha en mi propia melodía.

    ​Con la misma razón de mi alegría,
    vuelvo hoy ante tu altar, muy sorprendido,
    a ofrecerte el corazón herido
    que dichoso en tu cruz moriría.

    ​Nada puede evitar que yo te quiera,
    si me buscas cual pobre y fiel mendigo;
    dejo todo lo que amarte impidiera.

    ​Solo y libre pretendo en primavera,
    hallar la ruta del verano contigo
    y la vida en la paz más verdadera.


    ​+ FJPS
    Encarnación, 20 de diciembre de 2025
    11° aniversario de ordenación episcopal
    Gracias por acompañar este camino. Bendiciones a todos.

  • En el día de San Francisco Javier, me atrevo a tomar algunas de sus frases y ponerlas en estos pobres versos, parafraseando lo que movió su alma a seguir a Cristo.

    Basta, de tan dulces consuelos, Señor,
    que tu caridad descansar no deja
    cerrar la puerta al que a ti se acerca,
    que me vas matando de tanto amor.

    Que quiero mover el mundo en tu honor,
    a correr tras de tu Pan con urgencia,
    aunque el universo no llame ciencia,
    la fe que salva del eterno dolor.

    No deseo del mundo cosa alguna,
    que sin barco iría a Ti nadando
    consciente que prefiero tu ternura,

    que vivir cuerdo sin esta locura,
    pues aceptar tu castigo errando,
    es mejor que no intentar tu aventura.

  • Personajes
    • NARRADOR
    • P. OVI
    • P. LITU

    ESCENA I: La Ausencia y la Preocupación (Introducción)

    AMBIENTE: La casa parroquial. Es la mañana del tercer día de ausencia de Ovi.
    NARRADOR
    Pocos días después de la reunión de planificación pastoral con el Obispo, la parroquia notó un silencio inusual. Ovi, el hombre del flow y las guitarras, el que siempre estaba «en salida,» había desaparecido. Su ausencia era la alarma más ruidosa.
    (Litu está en su escritorio, intentando concentrarse en un documento formal. Mira su celular, luego el reloj, luego la puerta de la habitación de Ovi. Su fachada de calma se resquebraja.)
    LITU
    (Murmurando para sí, con preocupación)
    Dos días. Demasiado. Sé que estos días grises son su válvula de escape. La frustración pastoral, la baja tolerancia al conflicto… pero usualmente vuelve al anochecer.
    NARRADOR
    Litu conocía la raíz más profunda de la tristeza de Ovi: la incomprensión de su propia familia. Padres católicos, sí, pero anclados en la mentalidad de éxito mundano. Para ellos, un año después de la ordenación, Ovi seguía siendo el hijo que se equivocó de vida.
    (Litu recuerda la última vez que habló con Ovi sobre su familia.)
    LITU
    (Se levanta de golpe, su rostro se endurece con una decisión.)
    No. No voy a esperar un día más.
    (Litu se dirige a su ropero, se pone rápidamente su sotana negra, o clericals impecables. Su motocicleta clásica (scooter o similar) está lista. Litu, el hombre de la planificación, intuye la ubicación: lejos del ruido, cerca del agua, donde la naturaleza ofrece su paz.)
    LITU
    (Mientras sale de la casa)
    La naturaleza es su ermita. Y su cruz lo espera a la orilla del arroyo.

    ESCENA II: El Encuentro en la Ermita Oculta

    AMBIENTE: La orilla de un arroyo serpenteante en un bosque frondoso, lejos de la ciudad. El sol de la tarde se filtra entre los árboles, creando un ambiente de paz melancólica.
    PERSONAJES:
    • Ovi: Sentado en una roca a la orilla del arroyo. Viste jeans y un polo negro, con el alzacuello visible. Su bicicleta está recostada. En sus manos sostiene un crucifijo simple. Su rostro está pálido y con una expresión de profunda tristeza.
    • Litu: Llega con sus clericals o sotana. Su motocicleta queda oculta entre el follaje para no perturbar el silencio.
    (Litu se acerca caminando lentamente, el sonido de sus zapatos rozando la tierra es lo único que rompe el silencio del bosque. Ovi no se gira, pero sabe que es él. Litu se sienta a pocos metros de Ovi, sin prisa, como un ancla silenciosa.)
    (Pasa un largo minuto. Solo se escucha el murmullo rítmico del arroyo.)
    OVI
    (Sin dejar de mirar el crucifijo, con la voz apenas audible, como si le hablara al agua.)
    Sabes… muchos piensan que siempre estoy alegre. Que mi fe es un show de sonrisas y guitarras. Pocos saben que a veces… a veces me gana la tristeza.
    LITU
    (Mantiene el silencio, no necesita una respuesta, solo presencia.)

    OVI
    Esta vez… fueron ellos. El almuerzo dominical. Ya hace un año de mi ordenación, y para ellos… sigo siendo el hijo que se equivocó de vida. El que pudo ser abogado y eligió servir para nada.
    (Su voz se quiebra ligeramente al final. Litu se acerca un poco más. Le da un toque muy breve y firme en el hombro, una señal de solidaridad incondicional.)
    LITU
    Lo sé. Es la cruz que cargas, Ovi. La incomprensión de la carne.
    OVI
    (Asiente, cerrando los ojos con fuerza.)
    Sí. Pero duele. Y el dolor se pega. La alegría pastoral, mi «olor a oveja»… todo se siente postizo cuando tu propia sangre te dice que fallaste. Es un Mborayhu Asy… un dolor de amor. Un amor que no entienden.
    (Ovi alza la mirada hacia Litu, una súplica en sus ojos.)
    OVI
    Ayúdame, Litu. Ayúdame a cantar a Cristo esa guarania tan melancólica. Mi guitarra está ahí.

    ESCENA III: El Canto de la Coherencia (Clímax)

    AMBIENTE: El mismo. La luz de la tarde ahora es más dorada y suave.
    (Litu se levanta. Toma la guitarra acústica de Ovi, la afina rápidamente. Litu, el hombre del canto gregoriano, se sienta de nuevo, listo para dar la forma al caos emocional de Ovi.)
    (Música de fondo: La Guarania melancólica de «Mborayhu Asy» comienza a sonar, como un lamento profundo, pero con una base rítmica firme.)
    OVI Y LITU
    (Cantan a dúo, mirando el crucifijo, no al arroyo. Ovi con su voz más suave, Litu con un tono más grave y contenido, dando estructura.)
    Mborayhu asy che upe che jopýva
    (Dolor de amor que a mí me oprime)
    ha aiko asy yuhéicha okýva
    (y vivo triste como un sediento lloviendo)
    che korasõ ndoikuaái mba’épa ojapóta
    (mi corazón no sabe qué hacer)
    nde reñe’ẽ’ỹva chéveguarã…
    (tú no me hablas a mí…)
    (La música continúa en la parte instrumental. Litu no solo acompaña; le está dando a Ovi la contención y la forma para expresar su dolor sin caer en el vacío. La Guarania se convierte en una oración de abandono. No hablan, solo cantan el dolor.)
    (Al concluir la última estrofa, dejan que las últimas notas se pierdan en el murmullo del bosque. El silencio vuelve, pero ahora es un silencio curado, saturado de oración.)
    OVI
    (Abre el crucifijo en sus manos y lo besa. Mira a Litu con gratitud, y por primera vez, vuelve su sonrisa auténtica.)
    Gracias, hermano. Mborayhu Asy… Duele. Pero con Él, todo dolor de amor se supera. Volvamos. Hay gente a la que sí le servimos.
    LITU
    (Asiente con una expresión de alivio. Se levanta y le extiende una mano firme a Ovi.)
    Sí. Volvamos. Necesitas una confesión y yo necesito volver antes de que el Obispo decida que nos hemos fugado juntos y anule el plan de la ISO 9001.
    (Ovi se ríe, genuinamente. Litu sonríe, también genuino. Recogen la bicicleta y la guitarra, y salen juntos del bosque. La sotana de Litu y la bicicleta de Ovi simbolizan ahora su unidad y el regreso a la misión.)

    Fin del Episodio

    Créditos musicales de la guarania Mborayhu Asy
    Música: Juan Escobar (Juan de la Cruz Escobar) – Letra: Rosalía Díaz León.

  • Una segunda parte en relación con la Nota Doctrinal Mater Populi Fidelis, de fecha 7 de octubre de 2025, publicada el 4 de noviembre de 2025, del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, en el pontificado de Su Santidad Papa León XIV.

    Nuestro Redentor no pasó por encima de la libertad de Maria, fue Ella quien decidió.
    El Verbo eterno esperó mudo la respuesta al Ángel, fue Ella quien pronunció el Si.
    El Unigénito divino no se gestó humano por si mismo, fue Ella quien lo llevó en su vientre materno.
    El Mesías no fue alumbrado angelicalmente, fue pujado por Ella para nacer.
    El niño Dios no fue abrigado por querubines, fue rodeado del cariño humilde de Ella y de José.
    El Emanuel, no fue alimentado por manjares divinos al nacer, fue nutrido por la leche maternal de Ella.
    El pequeño Salvador no cambió sus pañales milagrosamente, fue Ella quien amorosamente lo limpió y vistió.
    El divino Infante no multiplicó panes y peces en su hogar para comer, disfrutó los panes que Ella amasó y los peces que José llevó a la mesa.
    El hijo eterno del Padre no pronunció sermones prodigiosos en sus primeros años, aprendió a llamar mamá y papá a Maria y a José.
    El divino Cristo niño no se vistió solo, fue Ella quien tejió sus ropas y cubrió su desnudez.
    Jesús no fue arrullado por coros celestiales, fue cargado en los brazos de María y José y se durmió al sonido de sus voces.
    El Mesías adolescente no iba solo a todas partes, obedeció a su padre y a su madre.
    Cristo no maduró de la noche al día su misión, creció en la protección de su familia bendecido por María y José.

    Nuestro Señor Jesucristo ya adulto, siempre fue reconocido como hijo del carpintero esposo de María, su madre, que nunca lo abandonó, y lo siguió a todas partes, pasando por la cruz, hasta tenerlo de nuevo en su regazo, sin vida, bañándolo con lágrimas puras que lavaron sus heridas, dándole el amor que el mundo le negó, creyendo confiada en su Resurrección. El Resucitado que ascendió a los cielos no llevó a los Apóstoles consigo, sino a Ella, que fue la primera a quien miró a los ojos, en donde se descubrió humano y se reconoció querido.

    No se confundan pensando que Ella quiere protagonismo. Ninguna madre lo quiere, simplemente se lo gana haciendo lo que toda madre sabe hacer. Aunque un día su Hijo la llamó simplemente Mujer, y un día muchos pensaron que la desconoció cuando predicó que su Madre y sus hermanos son los escuchan la Palabra, la llevan a su corazón y la cumplen, describiendo paradigmáticamente a su madre María, y aún cuando los evangelios no describen el encuentro de Jesús con su madre camino al Calvario como la tradición lo reconoce en la oración del Via Crucis, allí estuvo Ella, hasta abrazar la cruz desde la cual la volvió a llamar con el título que Ella se ganó, proclamado por el mismo Hijo de Dios: Madre. ¿Acaso hay un titulo mayor que el mismo Dios la llame Madre?

    La Iglesia no consagró el mundo solamente al corazón sagrado del Rey de la Gloria, sino al corazón inmaculado de la Madre, porque sabe, que Ella cuida al rebaño como lo hizo El, para Él. Los evangelios no grabaron palabras de Ella, pero si nos legaron cómo Ella recibió y vivió las palabras del Hijo de Dios, nacido de sus propias entrañas.

    Y si Ella dijo y lo sigue afirmando, «Hagan lo QUE Él les dice», los creyentes que por Ella hemos sido conquistados para Él, el único Redentor y Mediador, sabemos que Él nos dice, como seguramente hacía en su hogar con su padre José: Hagan COMO su Madre, mi Madre, nuestra Madre, les dice. Amén

    Francisco Javier Pistilli Scorzara, Obispo
    Hijo de María, quien me enseña cómo ser discípulo del Señor.

    En la Memoria María Medianera de todas las gracias: «Madre de la gracia. Ella humildemente colabora para que abramos el corazón al Señor, que es el único que puede justificarnos con la acción de la gracia santificante, es decir, cuando Él derrama en nosotros su vida trinitaria, habita en nosotros como amigo y nos hace partícipes de su vida divina.» Nota Doctrinal Mater Populi Fidelis 69

    Encarnación, 7 de noviembre de 2025

  • Sobre la Nota Doctrinal Mater Populi Fidelis, de fecha 7 de octubre de 2025, publicada el 4 de noviembre de 2025, del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, en el pontificado de Su Santidad Papa León XIV

    Ella es la Madre de Cristo, Madre de Dios, Madre de la Iglesia, Madre de todos los cristianos, Madre del Pueblo Fiel.

    La Virgen no se redimió a sí misma, fue inmaculada gracias a su elección para ser la Madre del Salvador.
    La Virgen no dispuso la Encarnación del Verbo, pero dijo que sí y asumió su misión al servicio del Emanuel.
    La Virgen no le dijo a Cristo lo que debía hacer, pero guardó en su corazón todo lo que el Hijo le quiso revelar.
    La Virgen no cambió el agua en vino, pero pidió a su Hijo para que sea posible.
    La Virgen no consagró el pan y el vino eucarísticos, pero compartió la mesa del Señor y la comunión como discípula fiel.
    La Virgen no derramó su sangre en la cruz, pero estuvo al lado del Redentor en su muerte.
    La Virgen no pidió ser la Madre de Juan y Madre de la Iglesia, pero aceptó el testamento del Señor crucificado.
    La Virgen no resucitó a su Hijo, pero celebró al verlo glorioso.
    La Virgen no redimió a la humanidad de sus pecados, ni concedió la gracia de que seamos hijos de Dios, pero celebró la redención con una vida santa.
    La Virgen no envió el Espíritu Santo en Pentecostés, pero imploró con los Apóstoles su venida.
    La Virgen no subió por sus medios al cielo, pero fue elevada por Dios para estar con su Hijo.
    La Virgen no se apareció tantas veces a tantos por su propio interés y voluntad, sino siempre cumpliendo con la Palabra Divina.
    La Virgen no hizo milagros con su poder, pero elevó sus plegarias al poderoso capaz de hacer milagros.

    Así es Ella. No hace milagros, Ella es el milagro y es milagrosa, porque en Caacupé atrae millones junto a Ella para llevarlos a misa, a la reconciliación, a la oración y a la esperanza, a la comunión de la Iglesia en Cristo, a la vida plena en el amor y en la bienaventuranza. No necesita títulos pomposos, nunca los quiso, porque se llama a si misma la servidora, la humilde, la que escucha y da su Si, para que se siga realizando en todas partes el milagro de Dios en la vida de muchos. Sí, es la Virgencita de los milagros, que cientos y miles han vivido al volver al encuentro con Cristo, al volver a la casa de Dios.

    Entonces, te espera en Caacupé, en Itapé, en Itacuá, en Tupãrenda y en todos los lugares donde los cristianos la veneramos y le expresamos nuestra devoción, llamándola Virgencita de los Milagros, Virgen de los pobres, María Auxiliadora, Madre del Perpetuo Socorro, Virgen de Fátima, Madre Tres Veces Admirable de Schoenstatt, Virgen del Pilar y de la Merced y de muchas otras maneras, para que le confiemos nuestras penas y súplicas y le escuchemos repetir sus sabias palabras: “Hagan lo que Él les diga” y por cierto aún sin palabras agrega: Yo los llevo a todos en mi corazón, y mi corazón es el lugar preferido de Aquel que me redimió, me consagró y me tiene a su lado para siempre.

    La Nota Doctrinal Mater Populi Fidelis, aprobada por el Papa León XIV en el día de la Virgen del Rosario, 7 de octubre de 2025, y publicada el 4 de noviembre de 2025, dice esto mismo con otras palabras. La Iglesia sigue fiel y devota a la misma Madre, en quien todos, Papa, Obispos, clero, consagrados y consagradas y fieles laicos, depositamos nuestra confianza, rezándole con amor filial cada día e invocándola en las fiestas litúrgicas dedicadas a Ella y en todo tiempo.

    Que hagan ruido, no pierdan la calma. Hagamos como Ella, que en el silencio contempla la verdad.

    Francisco Javier Pistilli Scorzara, Obispo

    Hijo de la Virgen, porque Ella me conquistó para Cristo.

    Encarnación, 5 de noviembre de 2025

  • “Yvy Marae’ỹ , María Inmaculada y la Sabiduría divina”

    Introducción: El Corazón de la Fiesta y una Balanza Inclinada

    Hermanos y hermanas, la gracia de Dios nos reúne hoy para celebrar la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, nuestra querida Virgen de Itacuá.
    Contemplamos a la mujer que ha sido hecha «llena de gracia» (Lc 1, 28) por el amor de Dios, el inicio de la Nueva Creación. Ella ha sido destinada a ser santa e irreprochable en el amor. Ella es la prueba de que el plan de Dios, trazado desde antiguo, puede realizarse en un corazón humano. El primer paraíso, la primera tierra sin mal, sucumbió en el pecado de nuestros primeros padres, como recuerda la escritura. Pero Dios, en su plan de salvación, nunca desistió y preparó la llega de su Hijo, el Redentor, anticipando la nueva tierra sin mal en el corazón y en la persona de la Virgen María, como la primera redimida. Ella personifica ese nuevo Yvy Marae’ỹ, la nueva creación que Cristo quiere para todos y concede a todos los que lo reciben dispuestos a escuchar, querer y poner en práctica la Buena Noticia unidos en Él.

    Metáfora 1: La Balanza Desequilibrada

    Nosotros, redimidos por Cristo, purificados de aquel pecado original, caminamos con esperanza anhelando la plenitud del Reino. Somos una creación nueva, pero llevamos aún el peso del desorden, del desequilibrio del pecado que rompe la armonía de nuestras relaciones y de nuestras acciones. La lucha entre el bien y el mal continúa en nuestro mundo y en nuestro propio corazón, como evidencia de un doloroso desorden.
    El desequilibrio más profundo es el peso del pecado,del egoísmo, que se expresa en las marcadas diferencias entre hermanos, en la rivalidad destructiva, en las muchas formas de injusticia y de maldad.
    El peso que inclina la balanza es lo que podemos llamar la ceguera del pecado, una fuerza que se manifiesta en la inclinación al mal en sus muchas formas, siguiendo, como decía el 2 de diciembre en Caacupé, “lo no-sabio”
    • Es la fuerza que nos lleva a la adicción, que roba la libertad,
    • Es el deterioro moral de la mentira, el abuso, la perversión de la autoridad familiar, social, religiosa, política, científica, que genera odio, rencor, desconfianza.
    • Es la lógica de la corrupción, de la trampa y del engaño como sistema, y de la polarización que nos hace dividirnos para imponer la voluntad de algunos.
    • Es la ambición que nos hace destruir para construir y depredar la Creación para consumir, olvidando el sustento de las generaciones venideras.

    Esta falsa sabiduría no deja crecer la tierra sin mal en nosotros, en nuestros corazones, en nuestros ambientes.

    Preguntémonos con fe: ¿Qué es lo que verdaderamente restablece el equilibrio en nuestro espíritu, en la sociedad y en la creación entera? ¿Cuál es la sabiduría que debemos asumir?

    El Centro de la Fiesta: María, el Punto de Equilibrio y la Nueva Sabiduría

    La Solemnidad de hoy nos da la respuesta. Si el pecado, narrado en el Génesis, es la expresión de la No-Sabiduría humana, María Inmaculada es el punto de equilibrio y la fuente de la Nueva Sabiduría.

    Ella representa este equilibrio total porque eligió el plan de Dios desde el principio y porque dio su «Sí» de plena fe: «Aquí está la esclava del Señor» (Lc 1, 38). Con ese Sí comenzó la nueva tierra sin mal en su persona, en su corazón, para ser compartido el fruto bendito de su vientre, aquel que vino a hacer nuevas todas las cosas, llamándonos a la conversión. La conversión empieza diciendo no al pecado, a la falsa sabiduría que destruye, y madura en el sí, a la verdadera sabiduría del Evangelio.

    Metáfora 2: La Fábula de los Dos Lobos

    Hermanos, la lucha por este equilibrio interior es el drama de la historia de salvación. Podemos tomar como metáfora, una fábula Cherokee: dentro de cada persona, hay dos lobos en constante batalla. Uno representa el egoísmo, el miedo y la ambición; y el otro representa la Nueva Sabiduría de Dios: el servicio, la humildad, la paz y la integridad. La pregunta es, ¿quién va a ganar esta batalla, el lobo bueno o el lobo malo? La respuesta es evidente: El lobo que más alimentamos.

    • Vence el lobo del pecado cuando nos dejamos llevar por el instinto de imponernos, de dividir para reinar, o de acaparar para que solo unos pocos se sientan bien a costa de muchos, de destruir, de depredar, de transgredir.
    • Vence el lobo de la gracia cuando imitamos la pureza y el "Sí" de María, la mujer humilde y sabia, cuando asumimos la realidad para unir, cuando servimos al bien con desinterés, cuando cuidamos la vida de todos en el equilibrio del amor sincero, cuando compartimos lo que es de todos, cuando refrenamos el instinto y sabemos postergar la gratificación en favor de todos.
    

    Metáfora 3: La Lucha por la Tierra Sin Mal (Yvy Marae’ỹ)

    Queridos hermanos, el Evangelio nos habla de un «Sí» puro de María que trae la gracia al mundo. En nuestra tierra guaraní, sabemos lo que significa la lucha entre la pureza y el caos. De la filosofía o cosmogonía guaraní, recuerdo aquel relato de Tau y Kerana. Quiero dar una interpretación desde la perspectiva cristiana.

    Kerana puede representar la conciencia pura, limpia hermosa. Angatupyry, el Espíritu del Bien, y Tau, el Espíritu del Mal, pelean por conquistar para sí a Kerana. Ambos pelearon siete días, midiendo fuerzas. Uno no era más fuerte que el otro. Recordamos que no son Dios Creador y su opuesto, Aña. La batalla la podemos entender en el alma de cada persona. Finalmente, Tau venció, y de su unión con Kerana nacieron siete realidades que representan cada uno un desequilibrio en la naturaleza, en la persona, en las relaciones, en la vida, como si fueran siete plagas y males que nos azotan: la voracidad, el abuso, el pillaje de la corrupción y la muerte.

    Pero, ¿cómo ganó Tau? Ganó porque hizo trampa, engañó. La leyenda narra que Tau, venció a Angatupyry no por fuerza, sino por astucia y trampa.

    En nuestra realidad muchas veces volvemos a pasar por esta lucha. Los sacerdotes escuchamos y podemos absolver de la culpa eterna, y ayudamos a encaminar la conversión y sanación del pecador. Pero todos nosotros en algún momento escuchamos confesiones, en nuestra familia, de nuestros amigos, de las personas con las que estudiamos o trabajamos, y muchas veces escuchamos que vuelve a vencer Taú, porque no elegimos hacer el bien sino que cedemos ante la conveniencia del engaño, la mentira, el fraude, el disfraz. Y dejamos que sigan sin absolución y sin conversión.

    El triunfo de Tau nos recuerda el engaño que sembró el desorden, la sabiduría falsa de la astucia mezquina. Pero nuestro corazón sigue en la búsqueda de la Tierra Sin Mal (Yvy Marae’ỹ), un estado de vida en perfecta armonía, porque la Gracia de Dios no se deja vencer, y nos sigue llamando.

    Sabemos que Dios no desiste de su plan, y que lo ha realizado en Cristo, nacido de María. Por eso contemplamos a María, a la mujer que es, por gracia, nuestra Yvy Marae’ỹ viviente. Ella es el punto de equilibrio que demuestra que podemos alimentar la Nueva Sabiduría:

    • Alimentamos la Nueva Sabiduría cuando combatimos el engaño y la trampa en nuestros negocios y en la política, imitando la pureza y la integridad de María.
    • Alimentamos la Gracia cuando, en lugar de generar caos, construimos comunidad con servicio y humildad, buscando el ideal de la Tierra Sin Mal.
    • Alimentamos la verdadera sabiduría, cuando rechazamos el mal y damos a la generación presente el mejor alimento: la vida digna, la justicia y la integridad. Así preparamos el futuro mejor sirviendo al bien con desinterés para unir y no dividir, cuidando los bienes presentes con respeto y preparando el futuro de una casa común saludable, asumiendo que somos uno y que cada uno con sus diferentes necesidades puede integrarse en una plenitud que supera las individualidades.
    • Alimentamos la sabiduría divina en nosotros cuando decimos no a lo mundano y asumimos la cruz, aunque nos signifique dolor y rechazo.
    

    Consecuencias: La Conversión para la Vida de las Nuevas Generaciones

    Alimentar la Nueva Sabiduría es nuestra conversión integral, un compromiso a transformar nuestro poder —individual y comunitario— para asegurar la vida de las nuevas generaciones. Esta es la misión de la Iglesia, es mi misión como Pastor y la misión de cada bautizado. No hablo de plataformas, ni de denominaciones o asociaciones, tampoco de personas específicas, porque este mensaje es para todos, comenzando por la misma Iglesia, sus miembros, y desde la Iglesia, para la comunidad y la sociedad.

    De esta manera buscamos la conversión de las relaciones, para que venzamos el abuso y llevemos a la reconciliación, para que dejemos la anti-lógica de la agresión y de la prepotencia del fuerte, transformando el poder en servicio con una profunda transformación ética y social. Es así que buscamos vencer la corrupción y recuperar la integridad, postergando el individualismo y su éxito egoísta para dar paso al triunfo de la comunidad y del bien común, construyendo la verdadera riqueza que se mide por el valor de cada vida y no por el volumen de bienes materiales.

    Buscamos también la conversión de nuestras acciones. Elegir la falsa sabiduría y el pecado, es hipotecar el futuro. Tenemos que ser ejemplo, como cristianos y como Iglesia, trabajando juntos. No es nuestro discurso, sino las buenas decisiones que tomemos y las buenas acciones que emprendamos, las que van a garantizar un legado sostenible. Cada uno tiene en su interior, en su conciencia, en su corazón, una urna. No hablo de partidos, hablo que en esa urna interior uno debe elegir a quién va a alimentar, qué sabiduría elige y qué consecuencias asume.

    Como Iglesia necesitamos por eso, más allá de los discursos, trabajar unidos para ser testimonio viviente con ejemplos de vida, de relaciones y acciones sanas y santas. Para eso es necesario renovar nuestro compromiso por la educación ética, que contemple la renovación personal y social, en el contexto económico y ecológico integral, asegurando un convivir armonioso de todos y una relación sana con la naturaleza, don de Dios. Necesitamos promover el bien de todos y asegurar que el bien público, sea garantía del respeto y cuidado de todos. Necesitamos preparar a las nuevas generaciones para que ellos sean constructores de esa anhelada tierra sin mal, y que no sean vencidos por la angustia y la ansiedad del futuro incierto de la falsa sabiduría, que ofrece pan para hoy y hambre para mañana, gozos pasajeros y dolores duraderos.

    Conclusión

    Hermanos y hermanas, hoy celebramos que Dios nos eligió «antes de la creación del mundo» para ser santos. La Virgen Inmaculada es la prueba de que el plan divino se cumple. Ella es la mujer pura, sabia y auténtica que nos muestra el camino.

    Estamos invitados a creer y sostener esta afirmación paulina con nuestra vida. Seamos un testimonio vivo de que la mejor economía es la del Cuidado, alimentando la Nueva Sabiduría en cada elección. La tierra sin mal comienza en vos, en tu corazón, se manifiesta en tu familia, se expresa en la comunidad eclesial y en la sociedad.

    Que la Inmaculada Concepción nos dé la gracia para que, al cumplir el mandato de dar de comer a nuestros hermanos, les aseguremos un futuro digno y lleno de esperanza para todos sus hijos.

    Hagamos como Ella, diciendo Sí, a ese plan sabio de amor, de bondad, de verdad, de vida y plenitud, que Cristo hace posible en todos los que lo buscan con fe y sincero corazón.

    Francisco Javier Pistilli Scorzara
    Obispo

  • Tema: Cuidar la Casa Común: Miren los lirios del campo (Novena del Bien Común: Denles ustedes mismos de comer).
    Lecturas: Is 11, 1-10; Sal 71; Lc 10, 21-24. Martes de la primera semana de adviento.

    I. Introducción: El Ritmo de Adviento y el Ritmo de la Esperanza

    Hermanos y hermanas, la vida pasa por diferentes momentos, que la cadencia de la liturgia expresa y celebra para recordarnos que el Señor siempre nos acompaña. Hay tiempos donde no todo es evidente, pero la promesa es firme y hay razones para la esperanza en el suelo de la fe. El Adviento es el tiempo de esta esperanza activa, que nos hace confiar en Dios que viene a nuestro encuentro.

    La esperanza en Cristo no defrauda. Firmes en ella, queremos ser custodios de la vida y de la creación, para preservarla sana y vital, para las generaciones presentes y para las de mañana. Habitamos y construimos juntos la Casa Común, que nos abriga y nos nutre.

    Como país somos una gran fuerza productiva en el campo y en la generación de energía limpia. Sin embargo, el equilibrio ecológico es delicado y la balanza de la justicia es sensible. El índice de pobreza refleja una realidad dolorosa: el beneficio social y económico de nuestra fuerza productiva sigue sin llegar a todos y se mantienen marcadas diferencias en cuanto al acceso a bienes y oportunidades, que hacen al bien común.

    Es aquí donde resuena la palabra del Señor: «Denles ustedes mismos de comer». Este mandato nos desafía a atender y buscar preservar la salud del suelo, del agua, de la naturaleza y de la vida, porque de ello depende la existencia misma, de nuestros hermanos más pobres y de todos. Por eso nos apremia una conversión ecológica, que ayude a construir mejores condiciones en el uso y cuidado de nuestra Casa Común.

    II. Laudato Si’ y las Lecturas del Día

    La Encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco, en su décimo aniversario, sigue vigente. Su mensaje es el núcleo de la ecología integral, que nos recuerda que la justicia social y el cuidado del medio ambiente son inseparables.

    El profeta Isaías nos anuncia la paz mesiánica como la restauración de la armonía y la justicia. Describe esta paz como el fin de la violencia y el abuso, donde «Morará el lobo con el cordero…» (Is 11, 6).

    El Salmo 71 complementa esta visión: el Rey mesiánico «defenderá a los humildes» y «librará al pobre que clama» (Sal 71, 4.12). En él se expresa la confianza en que el Señor restablecerá los derechos de los más débiles y traerá el equilibrio social.

    Finalmente, el evangelio de Lucas nos trae la oración de Jesús que valora la sabiduría de los humildes y sencillos. El Mesías comienza a restaurar la creación en aquellos que no están cegados por la soberbia y confían en la providencia divina.

    Todas las lecturas nos llaman a la conversión integral y a la esperanza de la nueva armonía, perseverando en medio de las luces y las sombras de la historia humana.

    III. Algunos Momentos de Esta Conversión y los Signos de Esperanza

    La Sabiduría de la Conversión para la Supervivencia
    Primero, la conversión de las relaciones: Cuando Isaías afirma que “el lobo morará con el cordero”, no dice que dejará de haber diferencias, sino que habitarán en armonía. Lo que cesa es la agresión y el abuso del más fuerte sobre el débil. Es una utopía con realismo, pues Jesús nos recuerda que siempre habrá un débil a quien cuidar (cf. Juan 12, 8).
    Esta sabiduría de la conversión significa que:
    • El fuerte debe alejarse de su instinto de imponerse, y buscar una relación diferente.
    • El débil debe afirmarse y educarse para buscar el entendimiento y el diálogo, sin transformarse en victimario.
    • Los pastores deben buscar la reconciliación, defendiendo a la vez la vida de todos, en particular la del más humilde.

    Segundo, la conversión de nuestras acciones: Nuestras acciones no deben ser «pan para hoy y hambre para mañana». Las grandes transformaciones tecnológicas y la ambición no pueden olvidar el impacto de sus modelos en el sustento de las generaciones venideras.

    Si buscamos justicia y futuro, debemos armonizar la capacidad de producir grandes volúmenes de bienes con la sabiduría de preservar la tierra y promover la calidad, entendiendo calidad como calidad nutricional, diversidad vs. monocultivo, sostenibilidad y baja huella ecológica, calidad en cuanto a justicia, distribución y dignidad. Los recursos naturales no son ilimitados y el impacto de nuestras acciones nunca es aislado. La riqueza de nuestro mundo no se mide por el PIB, sino por el valor de cada vida y el cuidado de todos y de todo. No se trata de volumen por volumen, sino del valor insuperable de la dignidad.

    Hay que lograr juntos una conversión social, política y económica, con verdadera ciencia: No es sabio destruir para construir, depredar para consumir, dividir para reinar, acaparar para que pocos se sientan bien, transgredir para valer.

    Lo sabio es asumir a todos con sus diferentes necesidades para que haya vida, servir al bien con desinterés para unir, cuidar con respeto el bien presente y futuro para ennoblecer y dar dignidad a todos, compartir para seguir creciendo, saber esperar y postergar el éxito individualista para dar paso al triunfo de la comunidad.

    IV. Dar Ejemplo como Iglesia en lo Grande y en lo Pequeño

    La conversión ecológica integral no se agota en discursos, sino que debe asentarse en ejemplos vivos que hablen de respeto a la creación y de renovación en el manejo de recursos. Una parroquia, un Santuario, una Iglesia ecológica deben ser la profecía hecha realidad, asumiendo una transformación que abarque políticas eclesiales tangibles:
    1 Gestión y Reducción de Impacto: Implementar políticas que contemplen la reducción y disposición adecuada de residuos en las actividades eclesiales, y asumir la responsabilidad por el impacto ambiental de grandes eventos, como las peregrinaciones masivas. Esto incluye optimizar el consumo de energía e impulsar la complementación con nuevas fuentes de energía renovable en nuestras estructuras.
    Ejemplos concretos: Instalación de paneles solares en edificios parroquiales, colegios diocesanos, casas de ejercicios, universidad; implementar sistemas de clasificación de basura y compostaje; exigir en las grandes peregrinaciones la sustitución de plásticos de un solo uso y organizar la limpieza masiva post-evento. Mitigar y compensar la huella de carbono anualmente con la siembra de árboles.

    2 Movilidad Sostenible: Promover e impulsar medios de movilidad con menor huella de carbono, apoyando al mismo tiempo una movilidad pública eficiente, accesible y sostenible que beneficie a toda la comunidad, especialmente a los más pobres que dependen de ella.
    Ejemplos concretos: Fomentar el uso de la bicicleta o caminar en distancias cortas; apoyar iniciativas que transformen el transporte público y lo hagan más eficiente y ecológico, como trenes de cercanía y de larga distancia, y que mejoren la calidad y frecuencia de medios de transporte de la población, evitando el uso de vehículos inseguros.

    3 Arraigo Rural, Formación y Soberanía Alimentaria: Incorporar en la pastoral educativa y juvenil la promoción de carreras y oficios que fomenten el arraigo de las nuevas generaciones al espacio rural. Esto es vital para asegurar la vida en el campo y dignificar el trabajo agrícola y ecológico, ligando la formación profesional con el cuidado de la Casa Común.
    Ejemplos concretos: Impulsar la creación de escuelas agrícolas o técnicas que enseñen el manejo sostenible de la tierra; fomentar carreras en agronomía, ecoturismo o energías limpias; promover programas de liderazgo juvenil rural que valoren la identidad y la subsistencia en el campo. Fomentar la agricultura familiar y apoyar su sostenibilidad en las políticas públicas. Educar cristianos urbanos que valoren el campo y que construyan espacios urbanos saludables.

    V. Conclusión: Semillas de Esperanza

    Estas acciones fortalecen el bien común, sembrando semillas que ayudan a crear las condiciones y oportunidades que permitan a los individuos y a las comunidades atender sus necesidades con dignidad y sostenibilidad integral.

    En esto, la Iglesia en su totalidad, pastores y fieles, tenemos que unirnos con el ejemplo que da confianza y credibilidad. No podemos ser como aquel pastorcito de la fábula que gritaba: Allí viene el lobo, allí viene el lobo… Y no ser honestos en lo que practicamos.

    Que la Iglesia en Paraguay sea un testimonio vivo de que la mejor economía es la del Cuidado, y que al darles de comer a nuestros hermanos, les ofrezcamos no solo el pan, sino un futuro digno en una Casa Común sana y restaurada.

    ​Hermanos y hermanas, al contemplar a la Virgen de Caacupé, vemos a la mujer humilde y sabía, limpia y auténtica, que nos habla de la nueva creación y nos invita a colaborar con su Hijo, nuestro Redentor, para limpiar nuestra casa y cuidarla con más sabiduria. Ella es la Virgen pura, la Virgen de la Unidad, que nos llama a buscar la justicia en todas las generaciones, para que el lobo conviva en paz con el cordero. Ella, Virgen humilde y sabia, nos muestra que lo sabio no es acaparar, sino cuidar y compartir. Que Ella nos dé la gracia de ser un testimonio vivo en Paraguay, para que al cumplir el mandato de ‘Denles ustedes mismos de comer’, aseguremos un futuro digno y lleno de esperanza para todos sus hijos.»

    Francisco Javier Pistilli Scorzara
    Obispo

  • Personajes
    • NARRADOR
    • OBISPO (Figura de autoridad, soñando y despertando)
    • P. LITU (Voz del Sueño)
    • P. OVI (Voz del Sueño)
    • P. KEVIN (Voz del Sueño) (Némesis Millennial/Gerencial de Ovi)
    • P. TEOBALDO (Voz del Sueño) (Némesis Tridentino de Litu)
    • HNA. CELESTE (Voz del Sueño) (La Carmelita Pop)
    • TOMÁS (Voz del Sueño) (El joven incrédulo)

    ESCENA I:: El Tormento del Episcopado

    AMBIENTE: La habitación austera del Obispo. Es de madrugada (4:00 AM). El ambiente es cargado.
    NARRADOR – La crítica profética de Caacupé y la tensión de la Diócesis no son solo problemas de gestión para el Obispo. Son, en la profundidad de la noche, un tormento existencial.
    (El Obispo duerme agitadamente. Murmura y se agita bajo las sábanas.)
    OBISPO – (Susurrando con angustia) – …Corrupción… un mal endémico… El discurso de que estamos mejor no logra superar las crisis… ¡No podemos quedarnos en el story telling!
    (Efecto de sonido: Una ráfaga de voces caóticas se escucha en su cabeza, como una discusión en un grupo de WhatsApp abierto.)
    TOMÁS (Voz del Sueño) (Tono joven, exigente, con eco de altavoz) «Ok, la Iglesia critica el sistema de salud y la corrupción. Es Story Telling de un día. Pero, ¿qué hace la Parroquia el resto del año? El cementerio parroquial es un vertedero, no hay un solo programa para jóvenes sin empleo que no sea vender rifas, y la catequesis sigue siendo solo de ética personal. ¡Cero Story Doing! ¿Dónde están los líderes de impacto? ¿Dónde está el compromiso con la huella de carbono del predio? Sus palabras son tan vacías como las promesas de un político. ¡Menos sermones y más ISO 9001 para la caridad!»
    P. TEOBALDO (Voz del Sueño) – (Tono grave, solemne) – ¡Su Excelencia, la única solución es la vuelta a la Civilización Cristiana! ¡La Filosofía Escolástica dará orden a este caos social! ¡Menos guitarras y más Santo Tomás!
    P. KEVIN (Voz del Sueño) – (Tono corporativo, rápido) – ¡No, Excelencia! ¡El problema es el liderazgo blando! Necesitamos un Project Management agresivo, no rezos. ¡El P. Ovi es un amateur sin métricas claras!
    HNA. CELESTE (Voz del Sueño) – (Tono juvenil, urgente) – ¡Padre Obispo, la gente sufre! La Generación Z solo cree en la coherencia de las obras, no en los sermones. ¡El tiempo es superior al espacio! ¡Estamos perdiendo el momento!
    OBISPO – (Gritando en el sueño) – ¡Silencio! ¡La unidad prevalece sobre el conflicto!

    ESCENA II: La Sala de Consejo Virtual (La Revelación)

    AMBIENTE: Una sala de consejo onírica. Litu y Ovi aparecen, en contraste con los némesis que se esfuman al hablar.
    NARRADOR – En medio del ruido, solo dos voces, aunque diferentes, lograban articular una respuesta coherente.
    (P. Teobaldo y P. Kevin desaparecen. Solo quedan Litu y Ovi.)
    P. OVI (Voz del Sueño) – (Con flow digital, mostrando una tablet con el logo del Vaticano) Su Excelencia, el Padre Kevin y el Padre Teobaldo son la misma moneda. Ambos quieren que la idea (ideología) sea superior a la realidad. ¡Usted nos enseñó que la realidad es superior a la idea (EG 231-233)!
    P. LITU (Voz del Sueño) – (Con rigor, mostrando un diagrama de gestión de calidad) – La crítica de Caacupé es válida porque nuestra acción no es coherente. Hemos caído en la trampa de la «Iglesia programática». Debemos pasar a una Iglesia paradigmática, Excelencia, donde la forma (la ética y la gestión) sustenta la acción (la caridad).
    OBISPO – (Angustiado) – ¡Pero díganme cómo! ¡Necesito acciones que no sean solo palabras!
    (Litu y Ovi se acercan al centro de la proyección.)
    P. LITU (Voz del Sueño) – ¡Estructura! ¡Organización! ¡La Escuela de Liderazgo de Impacto Social para jóvenes con certificación ISO 9001 para la caridad! La ética se aprende haciendo proyectos de futuro, no solo repitiendo la Escolástica.
    P. OVI (Voz del Sueño) – ¡Acción! ¡Testimonio! ¡El proyecto Parroquia Huella Cero! El compromiso con la movilidad y la humanización de espacios urbanos. Una Iglesia accidentada y en salida que no teme mancharse con la realidad, ¡pero que se organiza bien!
    P. OVI y P. LITU (Voces en Coro, fuertes y unidas) – ¡El todo es superior a la parte! ¡La solución está en nuestro complemento, Excelencia!
    (La luz de la proyección se vuelve intensa, casi dolorosa.)

    ESCENA III: El Despertar y el Mandato

    (Efecto de sonido: El Obispo se despierta de golpe, sentándose en la cama. La luz irrumpe en la escena. El caos sonoro del sueño se detiene.)
    OBISPO – (Jadeando, con los ojos bien abiertos) – ¡Tenemos que comenzar a hacer historia y dejar la narrativa!
    (Se levanta de la cama, busca un bolígrafo y un papel, repitiendo las ideas del sueño en voz alta, escribiendo rápidamente. La ansiedad se ha ido, dejando una determinación clara.)
    OBISPO – (Mientras escribe, con convicción) – ¡Parroquia ISO 9001! (Escribe) ¡Cero huella de carbono y compromiso con la movilidad! (Escribe) ¡Renovación educativa para el empleo de futuro…! ¡Una Iglesia misionera y misericordiosa, sinodal!
    (Se detiene un momento, mirando el papel. Sonríe. El sueño, la pesadilla, le ha dado el plan pastoral del año.)
    OBISPO – (Toma el teléfono) – Secretario. Necesito a los Padres Litu y Ovi. Diga que tengo un nuevo Plan Pastoral, y que estoy listo para aplicar los Cuatro Principios de la Evangelii Gaudium… Zeta.
    [FIN DEL EPISODIO]

  • Personajes
    • NARRADOR
    • P. LITU (Ángel)
    • P. OVI (Ovidio)
    • P. LORENZO (Cura Párroco)
    • DIRECTORA (Madre de 4, experimentada)

    ESCENA I: El Ritual del Viernes

    AMBIENTE: La oficina de la Directora del colegio parroquial. Es un espacio funcional. El reloj marca las 3:30 PM. La DIRECTORA está sentada frente a su escritorio, pálida y con la mirada fija en su teléfono móvil.
    NARRADOR – Los viernes, después de la última clase, la paz bajaba sobre el colegio. Para la Directora, sin embargo, era la hora cero: el momento en que la comunidad de padres, bajo el anonimato de sus teclados, desataba su guerra santa.
    (Litu y Ovi entran a la oficina. Litu, en sotana; Ovi, en ropa casual. Ambos tienen su móvil en mano.)
    P. OVI – (Con una seriedad forzada) – Directora, venimos a reportar el final de nuestras clases. ¿Algún problema?
    DIRECTORA – (Apenas respira, sin desviar la mirada del móvil) – Padres… Litu. Ovi. Me alegra que estén aquí.
    P. LITU – (Con la calma tensa de quien sabe lo que viene) – Díganos, Directora. ¿Ya comenzó?
    DIRECTORA – (Su voz es apenas un susurro. Sus ojos están fijos en la pantalla, como si esperara el estallido de un volcán) – Está por empezar. Mírenlo… Siento que va a salir un demonio de ahí, y solo ustedes tienen el poder del exorcismo.
    P. OVI – (Asiente, sacando su propio móvil) – No se preocupe, Directora. Hoy tenemos lista la artillería.

    ESCENA II: La Balanza de las Críticas

    AMBIENTE: El silencio se rompe por el sonido de las notificaciones. Litu y Ovi abren el grupo «Amamos Nuestra Fe».
    NARRADOR – El ataque comenzó de forma coordinada, equilibrando el odio en un perfecto —aunque perverso— balance.
    (Las pantallas de los tres muestran la caída rápida de mensajes. El tono es siempre el mismo prólogo, seguido por el ataque.)
    PADRE DE FAMILIA 1: Yo soy católico apostólico romano, yo soy creyente… ¡Y el Padre Ovi, con esa ropa y esa gorra, no honra su consagración! ¡Parece que está en un casting de rock, no en una parroquia! ¡Típico cura zurdo!
    MADRE DE FAMILIA 2: Yo soy católica, amo a la Iglesia… ¡El Padre Litu es un facho elitista que solo quiere sotanas y latín! ¡Cero compromiso con el pobre! ¡Debería dedicarse a exorcizar su propia rigidez!
    DIRECTORA – (Se lleva las manos a la boca, pálida) – ¡Dios mío! ¡Nos van a despedazar!
    P. OVI – (Señala el móvil, explicando con calma a la Directora) – Esto, Directora, es lo que en internet llamamos una «Flame War». Una guerra de llamas. Es una discusión que se vuelve hostil e irónica, donde el objetivo ya no es argumentar, sino humillar y etiquetar al otro.
    P. LITU – (Su mirada es severa) – Es inútil intentar discutir. Cada bando ha elegido una virtud (la justicia o la tradición) y la usa como un garrote contra el que no piensa exactamente igual. Hoy, se trata de que dejemos de ser sus marionetas ideológicas.
    (Litu y Ovi se miran. Litu asiente. Ovi activa la cámara de su móvil. La Directora observa la escena en un ralenti dramático.)

    ESCENA III: Nicea y la Totalidad

    (La Directora ve cómo Ovi, con un flow tranquilo y auténtico, sube su vídeo a la vez que Litu, con un gesto preciso, envía su audio. Ambos cierran la aplicación inmediatamente después de enviar.)
    P. OVI (Video Breve) – (Tono cercano, sin filtros. Se quita la gorra en un gesto de respeto.) – A ver, padres. ¡Ya escuché las etiquetas! Dicen que mi ropa no es «digna». Entiendo su preocupación. Pero mírenme: soy sacerdote. Él es sacerdote. Ambos queremos a sus hijos en el Paraíso. Mi ropa no es mi consagración, mi vida sí. Dejen de juzgar la profundidad de mi fe por el color de mi camiseta, y dejen de usar al Padre Litu como símbolo de un pasado que ustedes temen. ¡Mi causa no es la derecha ni la izquierda, es el Cristo total!
    P. LITU (Audio Breve) – (Tono formal, voz profunda, citando con autoridad.) – Hermanos, la fe no es una ideología parcial. Nuestra unidad nos ha costado siglos. Recordemos la visita del Papa León XIV a Iznik, la antigua Nicea, hace 1700 años, como signo de diálogo y unidad entre los cristianos. Él nos recuerda: «La unidad de los cristianos no es uniformidad, sino la riqueza de la diversidad en la única fe.» La Catolicidad es la totalidad de la fe. No un fragmento de izquierda o derecha. El Credo nos une. La ideología nos destruye. El chat está cerrado.
    (La Directora observa su pantalla. Los mensajes dejan de caer. El grupo de WhatsApp se congela en un silencio digital absoluto.)
    DIRECTORA – (Respira profundamente, el color vuelve a su rostro) – ¿Se acabó?
    P. LITU – (Mientras cierra la aplicación en su móvil) – Sí, Directora. Por ahora.
    P. OVI – (Guarda su gorra) – Pero puede ser que la próxima semana vuelvan siete demonios más.
    P. LITU – (Con una sonrisa tensa) – Pero estaremos preparados. Con ayuno, oración… y un plan de comunicación coordinado.
    (En ese momento, la puerta de la oficina se abre y entra el P. Lorenzo, el Párroco.)
    P. LORENZO – (Mira la Directora aliviada, luego a Litu y Ovi, con un aire de calma y sabiduría.) – ¡Ah! ¿Ya terminaron con el «Bloqueo de Chat» de los viernes? Escuché que el silencio ha sido milagroso. Eso es lo que hace la Iglesia, muchachos. No exorciza chats, ¡transforma corazones! Y el mérito es que lo hicieron juntos, con sotana y gorra.
    (Litu y Ovi se miran, entendiendo que esa es la verdadera lección de la unidad.)

    [FIN DEL EPISODIO]