• Título de la homilía: “La Palabra que se hace Vida”

    1 Introducción: El Silencio que se Rompe

    Queridos hermanos y hermanas: Hoy celebramos que el Silencio de Dios se ha roto para siempre. En el portal de Belén, Dios ya no envía mensajes, se envía a sí mismo. El «Logos», la Palabra, se ha hecho carne para que podamos tocar la Verdad y ver el Amor. Es la respuesta definitiva de Dios a la búsqueda humana de sentido.

    2 El mensaje de las Escrituras

    Recordemos lo que dicen las lecturas, como un Camino de Luz: Isaías (52,7-10): Nos presenta la alegría del mensajero que anuncia la paz. Los confines de la tierra ven la victoria de nuestro Dios. Es el anuncio de un Dios que vuelve a su pueblo para consolarlo. Salmo 98: Es un cántico de júbilo. La creación entera reconoce que Dios ha hecho maravillas y ha revelado su justicia a las naciones. Hebreos (1,1-6): Es el puente teológico. Dios, que habló de muchas formas a través de los profetas, ahora nos habla a través de su Hijo, que es el resplandor de su gloria y la impronta de su ser. Juan (1,1-18): El prólogo sublime. Nos revela que la Palabra estaba con Dios desde el principio y que esa Palabra es la Luz que la tiniebla no pudo vencer.

    3 Asumir la Palabra: El Valor de lo que Decimos

    El Evangelio de Juan nos dice que la Palabra «acampó entre nosotros». Asumir la Palabra hoy significa permitir que ese mismo Verbo tome cuerpo en nuestra realidad cotidiana. No se trata solo de leer la Biblia, sino de encarnar sus valores.

    Que nuestra palabra sea relevante: En un mundo saturado de información vacía y ruido digital, la palabra del cristiano debe tener peso. No puede ser una palabra «barata» o superficial. Una palabra relevante es aquella que nace de la oración y la reflexión, que aporta esperanza donde hay cinismo y verdad donde hay confusión.

    Que la palabra defina nuestras relaciones: Nuestras palabras construyen o destruyen puentes. Si la Palabra de Dios se hizo carne para reconciliarnos, nuestra palabra debe ser vínculo de comunión. Asumir la Palabra es hablar con honestidad, pedir perdón con sinceridad y bendecir (decir bien) al otro, reconociendo en él la imagen de Dios.

    En nuestra cultura actual, marcada por la postverdad y las promesas vacías, estamos perdiendo el peso de lo que decimos. Antiguamente, no hacían falta tantos contratos ni firmas legales; existía la «palabra empeñada». Se decía que la palabra de una persona valía tanto como su vida, y quien faltaba a su palabra perdía su lugar en la comunidad.

    Hoy, celebrar la Navidad es recuperar esa nobleza. Asumir la Palabra de Dios es convertirnos en personas cuya palabra sea relevante y defina nuestras relaciones. Si Dios ha sido fiel a su promesa de salvación, nuestra palabra cristiana debe ser un suelo firme. Que cuando digas «te perdono», «te ayudo» o «te soy fiel», el otro pueda descansar en esa certeza. Que nuestra palabra no sea ruido, sino un vínculo de comunión.

    4 Un nuevo comienzo: Hablar desde la verdad

    La Navidad es el «punto cero» de la humanidad. Al asumir la Palabra, permitimos que la historia no sea una repetición de errores y rencores, sino un camino nuevo. Cada vez que cumplimos una promesa, cada vez que defendemos al débil o que anunciamos la paz, estamos permitiendo que la historia de amor de Dios siga escribiéndose en el presente.

    Si queremos que esta Navidad marque un nuevo comienzo en nuestra historia personal y social, debemos cambiar el lugar desde donde hablamos. Cuenta una historia que un discípulo le preguntó a su maestro: “¿Por qué nuestras palabras ya no tienen el poder de los antiguos profetas?”. El maestro respondió con sabiduría: “Porque los antiguos profetas no hablaban DE la verdad, hablaban DESDE la verdad”.

    Ese es nuestro desafío: no hablar solo de Cristo como quien repite una lección aprendida, sino hablar desde Cristo. La palabra cristiana tiene características propias: es encarnada porque toca la realidad del hermano; es veraz porque huye de la manipulación; y es sanadora porque busca levantar al caído. Cuando hablamos desde la verdad de nuestra fe, nuestra palabra tiene el poder de crear mundos nuevos, de reconciliar familias y de devolver la esperanza a los que la han perdido. Esta palabra debe ser además humilde, no se impone por la fuerza, sino que se ofrece como una luz en la noche, respetando la libertad del otro; y debe ser comprometida, es una palabra que se hace acción, que no se queda en el aire, sino que se traduce en manos que ayudan.

    5 Conclusión

    Que este día de Navidad no sea solo un recuerdo, sino un acontecimiento. Que al salir de esta celebración, nuestra palabra sea eco de la Palabra Eterna, y que nuestra vida sea el papel donde Dios siga escribiendo su historia de amor con la humanidad.

    ¡Santa y bendecida Navidad y un próspero Año Nuevo para todos!

    Fin de la homilía

  • Título de la homilía: «Donde el Verbo Habita: La Verdad de una Historia de Amor»

    I. Introducción: Navidad en el Año Jubilar

    Hermanos y hermanas, nos reunimos en esta Noche Santa en el marco del Año Jubilar 2025, bajo el lema «Peregrinos de la Esperanza». Esta Navidad no es solo un aniversario; es una invitación a redescubrir que el tiempo no es un círculo vacío, sino un camino hacia el encuentro con Alguien. En un mundo sediento de sentido, el Jubileo nos recuerda que la alegría que nace en Belén es la fuente de nuestra esperanza.

    II. El eco de la Palabra: Del anuncio al cumplimiento

    Las lecturas de esta noche trazan un puente de luz. El profeta Isaías nos habla de un pueblo en tinieblas que ve una gran luz, anunciando que un niño nos ha nacido para romper el yugo de nuestra opresión. En la carta a Tito, San Pablo nos recuerda que esa «gracia de Dios se ha manifestado para todos», pidiéndonos vivir con sobriedad y justicia. Finalmente, el Evangelio de Lucas nos sitúa en la humildad del pesebre: Dios se hace vulnerable para que nadie tenga miedo de acercarse a Él.

    III. Relevancia actual: Palabras de luz frente a palabras muertas

    Hoy, sin embargo, nos encontramos con que nuestras palabras muchas veces traen oscuridad, desencuentro y riña. En este tiempo de alta velocidad y cero paciencia, de la oscuridad del papel vacío de amor salen palabras muertas que no dan vida.
    El comunicador Manu Sánchez, en un reciente y lúcido pregón, describía con crudeza esta realidad de nuestro tiempo:
    «Ahora que el futuro trae los errores del pasado… ahora que ser influencer vale más que un doctorado… ahora que los ignorantes no sueltan el altavoz… ahora que ya nadie escribe sinceras cartas de amor… ahora que todo es sospecha, el abuelo estorba, el niño molesta, el vecino incordia y el distinto sobra».
    En este panorama de blanco o negro, donde nos da miedo el color y donde todo es bronca, la Navidad recupera una urgencia vital a través de tres certezas:
    • La realidad no se agota en lo medible: Frente a un mundo que solo valora lo que se puede procesar en datos, el pesebre nos dice que lo esencial es invisible a las estadísticas.
    • La esperanza como acto de rebeldía: En un sistema que intenta convencernos de que todo es gris, creer en el Niño Jesús es una rebelión; es negar que la oscuridad tenga la última palabra1.
    • La verdad reside en los vínculos: Lo más cierto que poseemos no reside en un algoritmo, sino en la generosidad y en el amor que nos humaniza.

    IV. La Vida como Historia de Amor: Donde la Palabra se hace Verdad

    Debemos alejarnos de la idea del amor como un simple adorno romántico. En la Nochebuena, el amor es una fuerza constructora de realidad. Si observamos la tarjeta de nuestra Diócesis, vemos que las figuras de la Sagrada Familia están estructuradas por palabras. Esto nos enseña que nuestra vida no es una sucesión de eventos al azar, sino una «historia de amor» que se va escribiendo con cada gesto de entrega.
    El remedio al cinismo y a esas «palabras muertas» es la Encarnación: «El Verbo se hizo carne». La respuesta cristiana es volver a hacer carne y vida las palabras que pronunciamos. Ya no estamos solos ante el infinito; Dios ha pronunciado Su Verbo en el centro de la historia.

    V. Mensaje Final: Ser papel para Su historia

    Nuestra misión para este Año Nuevo es que nuestra vida sea «el papel donde Dios escriba Su historia de amor». Frente a un mundo donde «nadie escucha» y «nadie cree», estamos llamados a rescatar la sinceridad y la paciencia. Esto significa hacer verdad nuestras palabras: que nuestro «te quiero» sea presencia real y que nuestra fe sea esperanza palpable.
    Que la paz que nace del pesebre ilumine cada rincón de su vida y convierta la confusión en claridad. Que en esta Navidad, el Verbo habite verdaderamente entre nosotros y nos dé el valor de ser, en medio del ruido, una «carta de amor» escrita por Dios para el mundo.

    ¡Santa y bendecida Navidad y un próspero Año Nuevo para todos!

    Fin de la homilía

    Nota: Manu Sánchez es un humorista, presentador y empresario andaluz (España). Más allá de su faceta cómica, es admirado por su maestría en la oratoria y su capacidad para analizar la realidad social con una sensibilidad profunda. La cita incluida en esta homilía pertenece a su Pregón de los Reyes Magos, pronunciado en diciembre de 2025, donde utiliza la figura de los Magos de Oriente como un símbolo de la «Verdad» frente a la deshumanización y el cinismo del mundo actual.

  • Título de la homilía: Familia, ¡abramos las puertas a la esperanza!

    Gratitud, Memoria y Maduración

    Hermanos y hermanas: hoy, al clausurar este Año Jubilar, nuestros corazones se elevan en acción de gracias. Hacemos memoria de las peregrinaciones y de tantos momentos de gracia donde experimentamos que Dios camina con su pueblo. Él permanece activo, abriendo caminos y proponiéndonos desafíos de maduración.
    Como nos sugiere el Eclesiástico, la maduración implica honrar nuestras raíces: «Hijo mío, socorre a tu padre en su vejez». No podemos ir al futuro olvidando de dónde venimos. Dios nos llama a madurar escuchando Su voz en el presente, integrando nuestra fe con los desafíos de hoy para no quedarnos estancados.

    La Esperanza Viva: El ejemplo de José

    La esperanza de una Iglesia nueva vive en el corazón de Dios y en el de su pueblo fiel. Nos toca a nosotros ser como la Sagrada Familia, que arriesgó todo para dar paso al Salvador.
    • La Familia Real vs. El Ideal: En el Evangelio de Mateo, vemos a José huyendo de noche. No fue una postal romántica, fue una crisis real, un exilio. Nuestra misión no es juzgar a la familia paraguaya por lo que le falta, sino acompañarla profesionalmente para que florezca en su realidad. Como en la Sagrada Familia, la maduración en cada hogar paraguayo no es la ausencia de problemas, sino la capacidad de enfrentarlos juntos, discerniendo la voluntad de Dios en medio de la tormenta.
    • La Administración como Acto de Amor: San Pablo nos dice: «Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús». Esto es un mandato de excelencia. Queremos que el dinero y los procesos en nuestras parroquias sean herramientas de desarrollo para el bien común. Administrar bien es una forma de rezar con los pies en la tierra; es poner nuestra capacidad técnica al servicio del Reino.
    • El Llamado al Vuelo: Invitamos a todos —clero y laicos— a no tener miedo a la transformación que el Espíritu nos exige. Jahejána ysoka rekove, ha ñapu’ã panambícha: dejemos ya esa vida de oruga que solo consume para sobrevivir, y transformémonos en mariposa para volar alto, polinizando la política, la economía y la cultura con la esperanza del Evangelio.

    El Manifiesto: «Familia, ¡abramos las puertas a la esperanza!»

    De cara a la Bie-Cat 2026, proclamamos hoy este compromiso:
    • a) Una Iglesia Hogar y Compañera: Queremos dejar atrás la actitud de «suegra» que juzga la realidad desde afuera sin involucrarse. Queremos ser una Madre que se ensucia las manos para sostener la esperanza de sus hijos. Abrir las puertas a la esperanza es abrir las puertas a la coherencia y a la transparencia.
    • b) Del Relato al Hecho (Del ñe’ẽreinte al rojapose ha rojapota): No basta con hablar. Muchas veces nos quedamos en el «ñe’ẽnguénte», en palabras vacías. La esperanza necesita cimientos sólidos. Por eso, pasaremos de una administración de supervivencia a una administración de desarrollo. Uniremos el talento del laico profesional y la entrega del cura en una gestión que sea, al mismo tiempo, eficiente y santa.
    • c) Invitación a la Bie-Cat 2026: Del 22 al 26 de abril de 2026, nos convoca la Bienal Católica. Será nuestra «crisálida» para encontrarnos, reflexionar con rigor científico, orar y actuar diseñando esa Iglesia renovada que el mundo necesita para volver a creer.

    Conclusión: La Llave y el Camino de Maduración

    Terminamos con la imagen de la llave. Como Iglesia y como familia, necesitamos usarla para abrir las puertas a la esperanza.
    Esta maduración que pedimos para nuestra Iglesia debe empezar en el corazón de cada hogar. Así como la Sagrada Familia maduró en la prueba y en el silencio de Nazaret, que nuestras familias maduren hoy en la paciencia y el amor: «Sopórtense unos a los otros y perdónense mutuamente», como nos pidió San Pablo.
    Que el Señor nos bendiga desde Sión, y que al usar esta llave de la honestidad y el trabajo bien hecho, podamos ver —como dice el Salmo— el fruto de nuestras manos y la paz en nuestra tierra paraguaya.

    Familia, ¡abramos las puertas a la esperanza! Nos vemos en la Bie-Cat 2026.

    Fin de la homilía

  • Título de la Homilía: Caminar con el Emmanuel, Nuestra Esperanza Inquebrantable

    Queridos hermanos y hermanas: Hoy, en este cuarto domingo de Adviento, nos encontramos en el umbral del Misterio. Como comunidad que peregrina en este Año Jubilar, nuestras lecturas de hoy no son solo relatos del pasado, sino un mapa para nuestro presente como Peregrinos de Esperanza.

    El riesgo de confiar: De Ajaz a San José

    La Palabra de Dios nos presenta hoy dos reacciones ante la crisis. Por un lado, el rey Ajaz, quien bajo una falsa apariencia de humildad, se niega a pedir un signo al Señor. Ajaz representa el corazón que se ha cerrado, el que prefiere confiar en sus propias estrategias y alianzas humanas antes que en la Providencia.
    Por otro lado, contemplamos a San José, el Justo. Él también atraviesa una crisis profunda, una «noche oscura» del alma al ver el misterio que envuelve a María. Pero a diferencia de Ajaz, José escucha. En el silencio de su sueño, se abre a lo imposible. Para nosotros, como ucranianos que a menudo enfrentamos la incertidumbre y el dolor del exilio o la guerra, José es el modelo del peregrino: aquel que, aunque no comprende todo el camino, confía en quien lo guía.

    La Theotokos y el Emmanuel: Dios con nosotros

    El profeta Isaías nos lanzó una promesa que atraviesa los siglos: «La Virgen concebirá y dará a luz un hijo». En nuestra tradición bizantina, veneramos a la Theotokos como el arca de la nueva alianza. El nombre que hoy resuena es Emmanuel.
    Este no es un simple título; es una certeza teológica y vital. «Dios con nosotros» significa que Dios no contempla nuestro sufrimiento desde la distancia de los cielos, sino que ha plantado su tienda en medio de nuestra historia. Para los fieles de Santa Olga, ser Peregrinos de Esperanza significa reconocer que, en cada paso de nuestra peregrinación, Cristo camina a nuestro lado, compartiendo nuestro cansancio y renovando nuestras fuerzas.

    La pureza de corazón en el Año Jubilar

    El Salmo 24 nos preguntaba: «¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor?». La respuesta es clara: «El que tiene las manos limpias y puro el corazón». En este año de gracia, la Iglesia nos invita a purificarnos, no por mérito propio, sino dejándonos alcanzar por la «gracia y la paz» que San Pablo anuncia a los Romanos.
    Como descendientes de la estirpe de David según la carne, y herederos de la resurrección según el Espíritu, nuestra misión es la obediencia de la fe. Esta obediencia no es esclavitud, es la libertad de decir «sí» a Dios, como lo hizo María y como lo hizo José al despertar de su sueño.

    Conclusión: Llevar a Cristo a nuestra casa

    El Evangelio termina con un gesto de profunda ternura y valentía: «José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa».
    Hermanos, en este cuarto domingo de Adviento, la invitación para la familia de Santa Olga es esta: lleven a María y al Niño a su casa. Lleven la esperanza del Jubileo a sus hogares, a sus trabajos y a sus oraciones por nuestra patria. Que no nos cansemos de buscar el rostro de Dios, porque Él ya ha buscado el nuestro en la fragilidad de un pesebre.
    Que el Emmanuel, el Dios que salva, nos encuentre con las manos abiertas y el corazón dispuesto a seguir caminando. ¡Cristo nace, glorifiquémosle!

    Fin de la homilía

    Oración por la Paz y las Familias de Ucrania

    Señor Jesús, Emmanuel y Príncipe de la Paz:
    Hoy, ante el misterio de tu Nacimiento, nos acercamos a ti con el corazón de San José: un corazón que, aunque lleno de preguntas y temores, confía plenamente en tu Providencia. Te presentamos a nuestra amada Ucrania, una tierra que hoy camina por el valle de las sombras, pero que busca con ansia la luz de tu justicia.

    Te pedimos, Señor:
    • Por las familias: Al igual que la Sagrada Familia tuvo que huir para proteger la vida, protege a todas las familias ucranianas que hoy se encuentran divididas, desplazadas o bajo el fuego. Sé tú el refugio de los niños, el consuelo de las madres y la fortaleza de los ancianos.
    • Por el fin de la guerra: Tú que eres el «Dios con nosotros», detén la mano del opresor y el estruendo de las armas. Que el anuncio de paz que los ángeles cantaron en Belén resuene hoy en nuestras ciudades, desde las orillas del Dnipró hasta las montañas de los Cárpatos.
    • Por nuestra esperanza: Como peregrinos del Año Jubilar, no permitas que el dolor nos robe la alegría de saber que el mal no tiene la última palabra. Que la intercesión de Santa Olga y la protección de la Theotokos sostengan nuestra fe mientras esperamos el amanecer de la paz.

    Señor, así como San José llevó a María a su casa, te pedimos que Tú entres hoy en cada hogar de Ucrania. Sana las heridas, enjuga las lágrimas y devuélvenos la certeza de que tu Amor es más fuerte que la muerte.

    Porque Tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
    Amén.

    Bendición Final (Rito Bizantino)

    Sacerdote: El Señor esté con todos ustedes.
    Fieles: Y con tu espíritu.
    Sacerdote:
    Que Cristo, nuestro verdadero Dios, que por nuestra salvación aceptó nacer en una cueva y ser reclinado en un pesebre; que es el Emmanuel, nuestra esperanza inquebrantable y el cumplimiento de toda profecía;
    Por las oraciones de su Madre purísima, la Theotokos y siempre Virgen María; por la protección del Justo San José, custodio del Redentor; por la intercesión de la santa y digna de toda alabanza, la princesa Santa Olga, y de todos los santos:
    • Les conceda la gracia de ser verdaderos Peregrinos de Esperanza en este Año Jubilar.
    • Fortalezca a sus familias en Ucrania y en la diáspora con la paz que el mundo no puede dar.
    • Y haga brillar sobre nosotros la luz de su rostro para que caminemos siempre en la justicia y el amor.
    Por la misericordia de la Santa, Consustancial, Vivificante e Indivisible Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
    Fieles: Amén.

    Sacerdote: ¡Cristo nace!
    Fieles: ¡Glorifiquémosle! (Khrystos Razhdayetsia! – Slavite Yoho!)

  • Eje Central

    Litu y Ovi reaparecen públicamente tras su «retiro estratégico». Celebran una Misa de fin de año para familias. Intentan explicar sus complejos planes futuros, pero son interrumpidos por la realidad de los niños. Al final, las oraciones espontáneas de los pequeños se convierten en la verdadera homilía y les dan la lección pastoral más importante del año.

    Personajes

    • P. LITU: Intentando mantener la dignidad litúrgica entre el caos infantil.
    • P. OVI: Recuperando su energía, grabando con el celular.
    • LOS NIÑOS: Santi (6), Pedrito (5), Mateo (9), Sofía (7), Lucía (6), Valentina (8).
    • LA COMUNIDAD: Familias, padres jóvenes, abuelos.
    

    ESCENA I: El retorno al púlpito (La teoría adulta)

    AMBIENTE: La parroquia está decorada festivamente, preparándose para Año Nuevo. Hay un pesebre grande cerca del altar. La iglesia está llena y hay mucho ruido de fondo (bebés, murmullos).
    NARRADOR
    Después de la crisis de la guarania y la encerrona estratégica del ISO 9001, el silencio digital de los padres Litu y Ovi había generado rumores. Era hora de dar la cara en la última misa del año.
    (Litu y Ovi están en el altar. Litu parece tenso por el nivel de ruido. Ovi sonríe, ya recuperado de su tristeza.)
    P. LITU
    (Al micrófono, con voz de barítono)
    Hermanos, ha sido un año complejo. Hemos estado reflexionando. La Iglesia necesita estructura, un «procedimiento de calidad» para la esperanza. El próximo año implementaremos…
    P. OVI
    (Interrumpiendo suavemente)
    ¡Lo que el Padre Litu quiere decir es que les extrañamos! Estuvimos «cocinando» sorpresas. ¡Pero hoy no es día de planes estratégicos, es día de familia!
    LITU
    (Susurrando a Ovi)
    Deben saber que no estuvimos de vacaciones, Ovi.
    OVI
    (Susurrando de vuelta)
    Chill, Litu. Mira la primera fila. El pequeño Santi se está comiendo la cabeza del buey del pesebre. Nadie está escuchando tu plan ahora.

    ESCENA II: El momento de la verdad (La práctica infantil)

    AMBIENTE: Final de la Misa, antes de la bendición. Ovi convence a Litu de dejar subir a los niños al presbiterio.
    P. OVI
    (Con energía renovada, sacando su celular para grabar)
    ¡Muy bien! Antes de la bendición, invitamos a los verdaderos jefes de esta parroquia. ¡Niños al frente!
    (Una estampida de pequeños rodea a los sacerdotes. Litu intenta mantener la compostura mientras un niño le usa la casulla para limpiarse la nariz.)
    P. OVI
    Este año fue difícil. A veces los adultos nos complicamos. Así que ustedes nos van a enseñar a rezar. ¿Por qué dan gracias o por qué piden perdón este año? ¡Empezamos con Santi!
    (Ovi acerca el micrófono a SANTI (6 años), el que mordía el pesebre.)
    SANTI (6 años)
    (Muy serio)
    Yo doy gracias porque el Niño Jesús no se enojó cuando le rompí la pierna a la oveja del pesebre de mi abuela. Y pido perdón porque… porque a veces quiero que mi hermanita se devuelva al hospital.
    (Risas y ternura generalizada.)
    P. OVI
    ¡Gracias por la honestidad, Santi! A ver, Pedrito, el del suéter de dinosaurio.
    PEDRITO (5 años)
    (Abrazando el micrófono y respirando fuerte)
    «Yo doy gracias… porque mi perro ‘Firulais’ se comió una piedra y pensamos que se iba a morir… pero hizo caca y salió la piedra y ahora está bien. ¡Gracias Dios porque ‘Firulais’ hace caca bien!»
    (La iglesia estalla en carcajadas. Litu mira al cielo con paciencia infinita.)
    P. OVI
    (Riendo)
    ¡Amén por la salud digestiva de Firulais! Dios está en los detalles. ¿Quién pide perdón? Mateo.
    MATEO (9 años)
    (Un poco avergonzado)
    «Pido perdón porque… le dije a mi hermanito de tres años que si no me prestaba sus juguetes, el Niño Jesús se iba a convertir en un zombie por la noche y le iba a jalar las patas. Él lloró mucho.»
    (Litu se tapa la boca para no reírse, escandalizado pero divertido.)
    P. OVI
    Mateo, esa teología de «Jesús Zombie» no es muy canónica, ¡pero valoramos tu confesión! A ver, una niña ahora. Sofía.
    SOFÍA (7 años)
    (Con voz dulce y atenta)
    «Doy gracias porque mi papá consiguió trabajo nuevo y ahora ya no está enojado todo el día viendo las noticias feas… Y gracias porque el Padre Ovi dijo en una misa que ser pobre no es malo, así que ya no me preocupo tanto si no me compran la mochila de ‘Frozen’ que es muy cara.»
    (Un silencio tierno y doloroso llena la iglesia. Los padres de Sofía se emocionan. Ovi se seca una lágrima disimuladamente.)
    P. OVI
    (Con voz tocada)
    Gracias, Sofía. Eso es hermoso. Lucía, te toca.
    LUCÍA (6 años)
    (Muy seria, mirando fijamente a Litu)
    «Yo pido perdón a Diosito porque a veces me duermo en la Misa cuando el Padre Litu usa palabras muy largas que no entiendo… Y también pido perdón porque mi abuela dice siempre que hay que amar al prójimo, pero ayer le gritó muy feo al señor que limpia el vidrio del auto en el semáforo.»
    (Un «Ufff» colectivo en la iglesia. Litu se siente tocado personalmente por la primera parte, y la segunda genera una incomodidad saludable en los adultos.)
    P. OVI
    Wow. Ok. Eso fue directo al corazón. Y para cerrar… Valentina, tú tienes cara de tener la última palabra.
    (Valentina (8 años, con gafas) toma el micrófono con mucha seguridad.)
    VALENTINA (8 años)
    Yo doy gracias porque mis papás dejaron de pelear tanto en la cena. Y quiero pedir perdón por los adultos… porque ustedes hablan mucho de Jesús, pero siempre están mirando el celular cuando les hablamos. Y porque contaminan mucho el mundo que nos van a dejar. ¡Pónganse las pilas el próximo año, amén!
    (Silencio sepulcral. Los padres jóvenes esconden sus celulares avergonzados. Es el golpe de gracia.)

    ESCENA III: La lección aprendida (El cierre)

    AMBIENTE: El mismo. El eco de las palabras de los niños aún resuena.
    P. LITU
    (Toma el micrófono. Su voz ha cambiado, es más humilde.)
    Amén, Valentina. Amén, Lucía. Creo… creo que acabamos de escuchar la mejor homilía del año. Menos palabras largas, más coherencia en el semáforo, menos celular y más escucha real.
    (Litu mira a Ovi. Ovi tiene los ojos brillantes, emocionado. Ha dejado de grabar.)
    P. OVI
    (Con voz suave)
    Ahí está, Litu. Ni ISO 9001, ni teología compleja. La verdad cruda, de Firulais a la mochila de Frozen.
    P. LITU
    (Sonríe abiertamente)
    La teología de los pequeños. El Señor nos habla sin filtro.
    P. OVI
    (Al micrófono, levantando la voz con alegría genuina)
    ¡Familia! ¡Que el año que viene nos «pongamos las pilas» como dijo Valentina! ¡Podéis ir en paz y feliz Año Nuevo!
    (La música final estalla. Los niños corren. Litu y Ovi se quedan en el altar, agotados pero felices.)
    OVI
    (Mirando su celular)
    Tengo el Reel perfecto. Esto rompe el internet parroquial.
    LITU
    Súbelo. Es la única planificación estratégica que necesitamos por ahora.

    [FIN DEL EPISODIO]

    Post-Créditos: La Publicación en Redes
    (Se muestra la interfaz de Instagram/TikTok de la Parroquia. El video es un montaje rápido de los momentos clave de los niños.)
    Descripción del Post:
    @ParroquiaZeta: Pensábamos que teníamos el plan perfecto para el 2026, pero Pedrito, Sofía, Lucía y Valentina nos dieron la verdadera hoja de ruta hoy: «Menos palabras largas, menos celular, no gritar en el semáforo y… ¡que viva Firulais!». A veces la teología más profunda mide un metro de altura. ¡Feliz Año Nuevo! Pónganse las pilas. 🙏✨💩❤️ #DePrincipioAZeta #TeologiaDeNiños #AñoNuevo #VerdadPura #PonteLasPilas

  • DICHOSO Y MENDIGO

    ​Con aquel mismo ardor del primer día,
    de la fe y del fervor recién nacido,
    hoy celebro, de amor ya convencido,
    tu voz hecha en mi propia melodía.

    ​Con la misma razón de mi alegría,
    vuelvo hoy ante tu altar, muy sorprendido,
    a ofrecerte el corazón herido
    que dichoso en tu cruz moriría.

    ​Nada puede evitar que yo te quiera,
    si me buscas cual pobre y fiel mendigo;
    dejo todo lo que amarte impidiera.

    ​Solo y libre pretendo en primavera,
    hallar la ruta del verano contigo
    y la vida en la paz más verdadera.


    ​+ FJPS
    Encarnación, 20 de diciembre de 2025
    11° aniversario de ordenación episcopal
    Gracias por acompañar este camino. Bendiciones a todos.

  • En el día de San Francisco Javier, me atrevo a tomar algunas de sus frases y ponerlas en estos pobres versos, parafraseando lo que movió su alma a seguir a Cristo.

    Basta, de tan dulces consuelos, Señor,
    que tu caridad descansar no deja
    cerrar la puerta al que a ti se acerca,
    que me vas matando de tanto amor.

    Que quiero mover el mundo en tu honor,
    a correr tras de tu Pan con urgencia,
    aunque el universo no llame ciencia,
    la fe que salva del eterno dolor.

    No deseo del mundo cosa alguna,
    que sin barco iría a Ti nadando
    consciente que prefiero tu ternura,

    que vivir cuerdo sin esta locura,
    pues aceptar tu castigo errando,
    es mejor que no intentar tu aventura.

  • Personajes
    • NARRADOR
    • P. OVI
    • P. LITU

    ESCENA I: La Ausencia y la Preocupación (Introducción)

    AMBIENTE: La casa parroquial. Es la mañana del tercer día de ausencia de Ovi.
    NARRADOR
    Pocos días después de la reunión de planificación pastoral con el Obispo, la parroquia notó un silencio inusual. Ovi, el hombre del flow y las guitarras, el que siempre estaba «en salida,» había desaparecido. Su ausencia era la alarma más ruidosa.
    (Litu está en su escritorio, intentando concentrarse en un documento formal. Mira su celular, luego el reloj, luego la puerta de la habitación de Ovi. Su fachada de calma se resquebraja.)
    LITU
    (Murmurando para sí, con preocupación)
    Dos días. Demasiado. Sé que estos días grises son su válvula de escape. La frustración pastoral, la baja tolerancia al conflicto… pero usualmente vuelve al anochecer.
    NARRADOR
    Litu conocía la raíz más profunda de la tristeza de Ovi: la incomprensión de su propia familia. Padres católicos, sí, pero anclados en la mentalidad de éxito mundano. Para ellos, un año después de la ordenación, Ovi seguía siendo el hijo que se equivocó de vida.
    (Litu recuerda la última vez que habló con Ovi sobre su familia.)
    LITU
    (Se levanta de golpe, su rostro se endurece con una decisión.)
    No. No voy a esperar un día más.
    (Litu se dirige a su ropero, se pone rápidamente su sotana negra, o clericals impecables. Su motocicleta clásica (scooter o similar) está lista. Litu, el hombre de la planificación, intuye la ubicación: lejos del ruido, cerca del agua, donde la naturaleza ofrece su paz.)
    LITU
    (Mientras sale de la casa)
    La naturaleza es su ermita. Y su cruz lo espera a la orilla del arroyo.

    ESCENA II: El Encuentro en la Ermita Oculta

    AMBIENTE: La orilla de un arroyo serpenteante en un bosque frondoso, lejos de la ciudad. El sol de la tarde se filtra entre los árboles, creando un ambiente de paz melancólica.
    PERSONAJES:
    • Ovi: Sentado en una roca a la orilla del arroyo. Viste jeans y un polo negro, con el alzacuello visible. Su bicicleta está recostada. En sus manos sostiene un crucifijo simple. Su rostro está pálido y con una expresión de profunda tristeza.
    • Litu: Llega con sus clericals o sotana. Su motocicleta queda oculta entre el follaje para no perturbar el silencio.
    (Litu se acerca caminando lentamente, el sonido de sus zapatos rozando la tierra es lo único que rompe el silencio del bosque. Ovi no se gira, pero sabe que es él. Litu se sienta a pocos metros de Ovi, sin prisa, como un ancla silenciosa.)
    (Pasa un largo minuto. Solo se escucha el murmullo rítmico del arroyo.)
    OVI
    (Sin dejar de mirar el crucifijo, con la voz apenas audible, como si le hablara al agua.)
    Sabes… muchos piensan que siempre estoy alegre. Que mi fe es un show de sonrisas y guitarras. Pocos saben que a veces… a veces me gana la tristeza.
    LITU
    (Mantiene el silencio, no necesita una respuesta, solo presencia.)

    OVI
    Esta vez… fueron ellos. El almuerzo dominical. Ya hace un año de mi ordenación, y para ellos… sigo siendo el hijo que se equivocó de vida. El que pudo ser abogado y eligió servir para nada.
    (Su voz se quiebra ligeramente al final. Litu se acerca un poco más. Le da un toque muy breve y firme en el hombro, una señal de solidaridad incondicional.)
    LITU
    Lo sé. Es la cruz que cargas, Ovi. La incomprensión de la carne.
    OVI
    (Asiente, cerrando los ojos con fuerza.)
    Sí. Pero duele. Y el dolor se pega. La alegría pastoral, mi «olor a oveja»… todo se siente postizo cuando tu propia sangre te dice que fallaste. Es un Mborayhu Asy… un dolor de amor. Un amor que no entienden.
    (Ovi alza la mirada hacia Litu, una súplica en sus ojos.)
    OVI
    Ayúdame, Litu. Ayúdame a cantar a Cristo esa guarania tan melancólica. Mi guitarra está ahí.

    ESCENA III: El Canto de la Coherencia (Clímax)

    AMBIENTE: El mismo. La luz de la tarde ahora es más dorada y suave.
    (Litu se levanta. Toma la guitarra acústica de Ovi, la afina rápidamente. Litu, el hombre del canto gregoriano, se sienta de nuevo, listo para dar la forma al caos emocional de Ovi.)
    (Música de fondo: La Guarania melancólica de «Mborayhu Asy» comienza a sonar, como un lamento profundo, pero con una base rítmica firme.)
    OVI Y LITU
    (Cantan a dúo, mirando el crucifijo, no al arroyo. Ovi con su voz más suave, Litu con un tono más grave y contenido, dando estructura.)
    Mborayhu asy che upe che jopýva
    (Dolor de amor que a mí me oprime)
    ha aiko asy yuhéicha okýva
    (y vivo triste como un sediento lloviendo)
    che korasõ ndoikuaái mba’épa ojapóta
    (mi corazón no sabe qué hacer)
    nde reñe’ẽ’ỹva chéveguarã…
    (tú no me hablas a mí…)
    (La música continúa en la parte instrumental. Litu no solo acompaña; le está dando a Ovi la contención y la forma para expresar su dolor sin caer en el vacío. La Guarania se convierte en una oración de abandono. No hablan, solo cantan el dolor.)
    (Al concluir la última estrofa, dejan que las últimas notas se pierdan en el murmullo del bosque. El silencio vuelve, pero ahora es un silencio curado, saturado de oración.)
    OVI
    (Abre el crucifijo en sus manos y lo besa. Mira a Litu con gratitud, y por primera vez, vuelve su sonrisa auténtica.)
    Gracias, hermano. Mborayhu Asy… Duele. Pero con Él, todo dolor de amor se supera. Volvamos. Hay gente a la que sí le servimos.
    LITU
    (Asiente con una expresión de alivio. Se levanta y le extiende una mano firme a Ovi.)
    Sí. Volvamos. Necesitas una confesión y yo necesito volver antes de que el Obispo decida que nos hemos fugado juntos y anule el plan de la ISO 9001.
    (Ovi se ríe, genuinamente. Litu sonríe, también genuino. Recogen la bicicleta y la guitarra, y salen juntos del bosque. La sotana de Litu y la bicicleta de Ovi simbolizan ahora su unidad y el regreso a la misión.)

    Fin del Episodio

    Créditos musicales de la guarania Mborayhu Asy
    Música: Juan Escobar (Juan de la Cruz Escobar) – Letra: Rosalía Díaz León.

  • Una segunda parte en relación con la Nota Doctrinal Mater Populi Fidelis, de fecha 7 de octubre de 2025, publicada el 4 de noviembre de 2025, del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, en el pontificado de Su Santidad Papa León XIV.

    Nuestro Redentor no pasó por encima de la libertad de Maria, fue Ella quien decidió.
    El Verbo eterno esperó mudo la respuesta al Ángel, fue Ella quien pronunció el Si.
    El Unigénito divino no se gestó humano por si mismo, fue Ella quien lo llevó en su vientre materno.
    El Mesías no fue alumbrado angelicalmente, fue pujado por Ella para nacer.
    El niño Dios no fue abrigado por querubines, fue rodeado del cariño humilde de Ella y de José.
    El Emanuel, no fue alimentado por manjares divinos al nacer, fue nutrido por la leche maternal de Ella.
    El pequeño Salvador no cambió sus pañales milagrosamente, fue Ella quien amorosamente lo limpió y vistió.
    El divino Infante no multiplicó panes y peces en su hogar para comer, disfrutó los panes que Ella amasó y los peces que José llevó a la mesa.
    El hijo eterno del Padre no pronunció sermones prodigiosos en sus primeros años, aprendió a llamar mamá y papá a Maria y a José.
    El divino Cristo niño no se vistió solo, fue Ella quien tejió sus ropas y cubrió su desnudez.
    Jesús no fue arrullado por coros celestiales, fue cargado en los brazos de María y José y se durmió al sonido de sus voces.
    El Mesías adolescente no iba solo a todas partes, obedeció a su padre y a su madre.
    Cristo no maduró de la noche al día su misión, creció en la protección de su familia bendecido por María y José.

    Nuestro Señor Jesucristo ya adulto, siempre fue reconocido como hijo del carpintero esposo de María, su madre, que nunca lo abandonó, y lo siguió a todas partes, pasando por la cruz, hasta tenerlo de nuevo en su regazo, sin vida, bañándolo con lágrimas puras que lavaron sus heridas, dándole el amor que el mundo le negó, creyendo confiada en su Resurrección. El Resucitado que ascendió a los cielos no llevó a los Apóstoles consigo, sino a Ella, que fue la primera a quien miró a los ojos, en donde se descubrió humano y se reconoció querido.

    No se confundan pensando que Ella quiere protagonismo. Ninguna madre lo quiere, simplemente se lo gana haciendo lo que toda madre sabe hacer. Aunque un día su Hijo la llamó simplemente Mujer, y un día muchos pensaron que la desconoció cuando predicó que su Madre y sus hermanos son los escuchan la Palabra, la llevan a su corazón y la cumplen, describiendo paradigmáticamente a su madre María, y aún cuando los evangelios no describen el encuentro de Jesús con su madre camino al Calvario como la tradición lo reconoce en la oración del Via Crucis, allí estuvo Ella, hasta abrazar la cruz desde la cual la volvió a llamar con el título que Ella se ganó, proclamado por el mismo Hijo de Dios: Madre. ¿Acaso hay un titulo mayor que el mismo Dios la llame Madre?

    La Iglesia no consagró el mundo solamente al corazón sagrado del Rey de la Gloria, sino al corazón inmaculado de la Madre, porque sabe, que Ella cuida al rebaño como lo hizo El, para Él. Los evangelios no grabaron palabras de Ella, pero si nos legaron cómo Ella recibió y vivió las palabras del Hijo de Dios, nacido de sus propias entrañas.

    Y si Ella dijo y lo sigue afirmando, «Hagan lo QUE Él les dice», los creyentes que por Ella hemos sido conquistados para Él, el único Redentor y Mediador, sabemos que Él nos dice, como seguramente hacía en su hogar con su padre José: Hagan COMO su Madre, mi Madre, nuestra Madre, les dice. Amén

    Francisco Javier Pistilli Scorzara, Obispo
    Hijo de María, quien me enseña cómo ser discípulo del Señor.

    En la Memoria María Medianera de todas las gracias: «Madre de la gracia. Ella humildemente colabora para que abramos el corazón al Señor, que es el único que puede justificarnos con la acción de la gracia santificante, es decir, cuando Él derrama en nosotros su vida trinitaria, habita en nosotros como amigo y nos hace partícipes de su vida divina.» Nota Doctrinal Mater Populi Fidelis 69

    Encarnación, 7 de noviembre de 2025

  • Sobre la Nota Doctrinal Mater Populi Fidelis, de fecha 7 de octubre de 2025, publicada el 4 de noviembre de 2025, del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, en el pontificado de Su Santidad Papa León XIV

    Ella es la Madre de Cristo, Madre de Dios, Madre de la Iglesia, Madre de todos los cristianos, Madre del Pueblo Fiel.

    La Virgen no se redimió a sí misma, fue inmaculada gracias a su elección para ser la Madre del Salvador.
    La Virgen no dispuso la Encarnación del Verbo, pero dijo que sí y asumió su misión al servicio del Emanuel.
    La Virgen no le dijo a Cristo lo que debía hacer, pero guardó en su corazón todo lo que el Hijo le quiso revelar.
    La Virgen no cambió el agua en vino, pero pidió a su Hijo para que sea posible.
    La Virgen no consagró el pan y el vino eucarísticos, pero compartió la mesa del Señor y la comunión como discípula fiel.
    La Virgen no derramó su sangre en la cruz, pero estuvo al lado del Redentor en su muerte.
    La Virgen no pidió ser la Madre de Juan y Madre de la Iglesia, pero aceptó el testamento del Señor crucificado.
    La Virgen no resucitó a su Hijo, pero celebró al verlo glorioso.
    La Virgen no redimió a la humanidad de sus pecados, ni concedió la gracia de que seamos hijos de Dios, pero celebró la redención con una vida santa.
    La Virgen no envió el Espíritu Santo en Pentecostés, pero imploró con los Apóstoles su venida.
    La Virgen no subió por sus medios al cielo, pero fue elevada por Dios para estar con su Hijo.
    La Virgen no se apareció tantas veces a tantos por su propio interés y voluntad, sino siempre cumpliendo con la Palabra Divina.
    La Virgen no hizo milagros con su poder, pero elevó sus plegarias al poderoso capaz de hacer milagros.

    Así es Ella. No hace milagros, Ella es el milagro y es milagrosa, porque en Caacupé atrae millones junto a Ella para llevarlos a misa, a la reconciliación, a la oración y a la esperanza, a la comunión de la Iglesia en Cristo, a la vida plena en el amor y en la bienaventuranza. No necesita títulos pomposos, nunca los quiso, porque se llama a si misma la servidora, la humilde, la que escucha y da su Si, para que se siga realizando en todas partes el milagro de Dios en la vida de muchos. Sí, es la Virgencita de los milagros, que cientos y miles han vivido al volver al encuentro con Cristo, al volver a la casa de Dios.

    Entonces, te espera en Caacupé, en Itapé, en Itacuá, en Tupãrenda y en todos los lugares donde los cristianos la veneramos y le expresamos nuestra devoción, llamándola Virgencita de los Milagros, Virgen de los pobres, María Auxiliadora, Madre del Perpetuo Socorro, Virgen de Fátima, Madre Tres Veces Admirable de Schoenstatt, Virgen del Pilar y de la Merced y de muchas otras maneras, para que le confiemos nuestras penas y súplicas y le escuchemos repetir sus sabias palabras: “Hagan lo que Él les diga” y por cierto aún sin palabras agrega: Yo los llevo a todos en mi corazón, y mi corazón es el lugar preferido de Aquel que me redimió, me consagró y me tiene a su lado para siempre.

    La Nota Doctrinal Mater Populi Fidelis, aprobada por el Papa León XIV en el día de la Virgen del Rosario, 7 de octubre de 2025, y publicada el 4 de noviembre de 2025, dice esto mismo con otras palabras. La Iglesia sigue fiel y devota a la misma Madre, en quien todos, Papa, Obispos, clero, consagrados y consagradas y fieles laicos, depositamos nuestra confianza, rezándole con amor filial cada día e invocándola en las fiestas litúrgicas dedicadas a Ella y en todo tiempo.

    Que hagan ruido, no pierdan la calma. Hagamos como Ella, que en el silencio contempla la verdad.

    Francisco Javier Pistilli Scorzara, Obispo

    Hijo de la Virgen, porque Ella me conquistó para Cristo.

    Encarnación, 5 de noviembre de 2025