Reflexión para la Vigilia preparatoria para el encuentro del Papa León XIV en Madrid – Vigilia Internacional de Oración por la Paz
La Universidad Católica de Murcia (UCAM), Torrejón de Ardoz, me hizo llegar un cordial pedido, de colaborar con un video de reflexión y testimonio, tomando como base el texto del Mensaje por la Paz del 1 de enero de 2026, del Papa León XIV. El texto que preparé para el video, es un poco más extenso que el video que envié, que debía durar un minuto. Comparto el texto y el enlace al video. En el video, este mensaje inicia en el minuto 4:40. El video incluye otros testimonios y reflexiones de cardenales, obispos, sacerdotes, laicos, religiosos.
«El mundo no se salva afilando espadas», dijo León XIV.
Pero hoy hay que preguntarse con honestidad: ¿con quién hacemos alianza?
¿Con el poder que deslumbra? ¿Con la victoria ideológica que enardece? ¿Con la eficiencia que seduce? ¿Con la demagogia que promete? ¿Con las utopías de ayer, recalentadas, que ya no alimentan?
¿Con las tecnologías al servicio del egoísmo y de la preservación de unos pocos privilegiados, en lugar de lo mejor de la humanidad para toda la humanidad —como nos recuerda la encíclica Magnifica Humanitas?
¿Con el miedo que segrega, que invoca el nacionalismo como promesa de seguridad?
¿Con las burbujas de bienestar excluyente, enfocadas en el éxito personal individualista?
¿Con la fantasía sentimental que añora la belleza, pero no se compromete con la bondad laboriosa?
Todas estas alianzas arman las estructuras del egoísmo y de la confrontación.
Hay muchos que se llenan el nombre de Cristo en la boca para bendecir sus agendas. Muchos que usan el Evangelio como aval del poder.
Pero la paz verdadera tiene otro origen y otro camino. Hay otra Alianza.
La Alianza con Cristo crucificado —que no ofrece poder, sino vida entregada. Que no promete victoria, sino cruz compartida. Que no cierra, sino que resucita libre.
Una alianza verdadera, no una mentira, no una fachada que encubre segundas intenciones y vidas. La Alianza con Cristo que desnuda nuestras falsedades.
Esta Alianza se fortalece al contemplar a Cristo: no al Cristo triunfante de los estadios, sino al Cristo de la Cruz. Ese Cristo que no negoció con el poder, que no firmó alianza con el miedo, que no compró con espadas lo que solo puede recibirse como don, que no claudicó ante la hipocresía, la negligencia y el oportunismo mediocre.
Ante ese Cristo, las conciencias se desarman. Y solo las conciencias desarmadas pueden construir una paz que no sea tregua, ni propaganda, ni negocio.
Esa Alianza desarma para la humanidad más espléndida: la de los hijos y hermanos. La que María cantó en el Magnificat.
Desde Paraguay: ¡la paz esté con todos ustedes!
+ Francisco Javier Pistilli Scorzara, P. Sch.
Obispo de la Diócesis de la Santísima Encarnación
Encarnación, junio de 2026


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