PRIMERA SERIE: Una guía para reconocerlas, apreciar lo que tienen de bueno, y entender por qué la Iglesia católica sigue un camino distinto


Artículo 0: Introducción — conocer antes de juzgar

Mientras escribo estas líneas, el Congreso Nacional ha sancionado un proyecto que declara el último domingo de octubre como Día Nacional de la Iglesia Evangélica en el Paraguay (media sanción del Senado el 27 de agosto de 2026 y sanción de Diputados el 22 de septiembre), y el texto está en manos del Poder Ejecutivo, que debe decidir su promulgación o su veto. Más allá de lo que cada uno piense sobre el proyecto en particular, el hecho mismo es elocuente: el protestantismo evangélico pasó, en poco más de una generación, de ser una minoría casi invisible en nuestro país a tener el peso social suficiente como para obtener un reconocimiento legal de este tipo. Ese crecimiento es, en sí mismo, una buena noticia de vitalidad religiosa, y así lo recibimos. Pero también vuelve más urgente una pregunta que esta serie quiere ayudar a responder: ¿qué evangelicalismo es el que está creciendo? Porque, como vamos a ver artículo por artículo, no es uno solo.

En los últimos años, muchos paraguayos escuchan hablar —en la prensa, en el barrio, en la propia familia— de pastores que organizan marchas, de proyectos de ley que invocan la Biblia, de ciudades «declaradas» de un modo u otro, de predicadores que prometen prosperidad a quienes tengan fe suficiente. Son fenómenos reales, no inventados, y que afectan tanto a la vida pública como a la vida de no pocas familias católicas, que a veces tienen un hijo, un hermano o un vecino que se sumó a una de estas corrientes sin que nadie en la propia Iglesia supiera explicarles bien de qué se trataba.

Esta serie nace de esa necesidad: dar a los fieles herramientas para entender qué es lo que están viendo, antes de aprobarlo o rechazarlo sin más.

Lo que esta serie no es

No es una crítica al mundo evangélico y pentecostal en general. La inmensa mayoría de los hermanos evangélicos de nuestro país viven su fe con sencillez, sirven a sus comunidades, leen la Escritura con amor y siguen a Cristo con una entrega que muchas veces debería interpelarnos a los católicos. Con ellos compartimos el bautismo, la Escritura, y buena parte de nuestras convicciones sobre la vida y la familia. El diálogo ecuménico con ese evangelicalismo histórico es genuino, y esta serie no pretende ponerlo en duda.

Tampoco es una serie sobre personas concretas. No va a señalar a tal pastor o tal iglesia de nuestro país; eso pertenece a otro tipo de reflexión, más puntual y pastoral, que la Diócesis aborda por otros caminos. Esta serie habla de corrientes —de ideas y de su historia—, no de individuos.

Lo que sí es

«Evangélico» no nombra una sola cosa. Bajo esa palabra conviven comunidades centenarias de profunda vida espiritual, y también movimientos recientes, de origen muy específico —casi siempre estadounidense—, que proponen una relación con el poder político y con la sociedad civil muy distinta de la que el cristianismo histórico sostuvo durante siglos, católico y evangélico por igual. Mezclar todo bajo la misma etiqueta no ayuda a nadie: ni a entender lo que pasa en nuestro país, ni a dialogar con honestidad con los hermanos evangélicos que no se reconocen en esas corrientes.

Esta serie va a presentar, una por una, algunas de esas corrientes: el dispensacionalismo apolítico clásico, el reconstruccionismo cristiano, la Nueva Reforma Apostólica y su «mandato de las siete montañas», el sionismo cristiano, la teología del éxito, y un caso que exige matices: Capitol Ministries, una organización concreta cuya doctrina formal es distinta de lo que a menudo se le atribuye.

Cómo vamos a proceder

Cada entrega va a seguir el mismo orden, para que puedan comparar entre sí: qué es la corriente, quiénes la representan, qué tiene en común con nuestra fe católica —porque casi siempre hay algo compartido, y ocultarlo sería deshonesto—, dónde se aparta de ella, y por qué nos importa conocerla hoy, en Paraguay.

El método que vamos a seguir es el que el propio Magisterio recomienda para estas materias: escuchar, razonar y proponer, no caricaturizar ni condenar sin conocer. Conviene decirlo con toda claridad desde esta primera entrega: se puede —se debe— discernir con rigor una corriente teológica sin despreciar a las personas que la siguen, muchas veces de buena fe y sin conocer su origen ni sus implicancias.

Para quién es esta serie

Para cualquier fiel que alguna vez se haya preguntado qué hay detrás de una marcha, un proyecto de ley, una predicación que promete éxito, o una declaración municipal que mezcla la fe con la política de un modo que le resultó extraño. No hace falta formación teológica previa: cada artículo está escrito para leerse de una sola vez, sin tecnicismos innecesarios.

Al final de la serie, quienes quieran profundizar más van a encontrar un camino hacia una reflexión más extensa y más exigente —El Evangelio cautivo—, que retoma estos mismos fenómenos desde una crítica teológica más honda. Pero esta primera serie tiene su propio fin, completo en sí mismo: que ningún fiel tenga que elegir entre la ingenuidad y el prejuicio a la hora de mirar lo que está pasando a su alrededor.

Para profundizar

  • Proyecto de ley «Día Nacional de la Iglesia Evangélica», Congreso Nacional del Paraguay (sanción de Diputados, 22 de septiembre de 2026; pendiente de promulgación o veto del Poder Ejecutivo).
  • Concilio Vaticano II, Unitatis Redintegratio (1964) — marco general del espíritu con que se escribe toda la serie.
Lo del César al César + Lo de Dios a Dios

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