Qué es, cómo llegó a Paraguay, qué ofrece hoy, y por qué la Iglesia sostiene que no es compatible con la fe

SEGUNDA SERIE: La Moneda del Poder. Corrientes y poder, poder y apariencia cristiana: el discernimiento que le toca a la Iglesia

+ Francisco Javier Pistilli Scorzara

Obispo de la Diócesis de la Santísima Encarnación

TIEMPO DE LECTURA: 20 minutos

Una advertencia al lector. En consonancia con las reflexiones de esta serie, así como no emitimos un juicio moral sobre personas o comunidades de diferentes confesiones, en este artículo no juzgamos moralmente a los masones. Hay masones que, por su conducta de vida, podemos considerar buenos cristianos en términos de moralidad. Jesús pidió a sus discípulos no impedir el bien que otros hacían, aunque «no es de los nuestros» (cf. Lc 9,49-50; Mc 9,38-39). El Concilio, al hablar de quienes ignoran sin culpa el Evangelio, afirma que «ni el mismo Dios está lejos de otros que buscan en sombras e imágenes al Dios desconocido, puesto que todos reciben de Él la vida, la inspiración y todas las cosas» (cf. Hch 17,25-28), y que «cuanto hay de bueno y verdadero entre ellos, la Iglesia lo juzga como una preparación del Evangelio» (Lumen gentium, 16). Citamos estos textos para no negar el bien que hay en las personas, no para decir que toda pertenencia sea equivalente. El juicio sobre las personas lo confiamos a la justicia y a la misericordia de Dios (cf. CEC 1861). Lo que analizamos es otra cosa: a quién paga tributo esta asociación, a diferencia de la fe cristiana. La cuestión no pasa por la honestidad de vida, sino por la teología que subyace. Cada cierto tiempo reaparecen teorías sobre una supuesta infiltración masónica en la Iglesia, a menudo basadas en testimonios sin documentos públicos. No las usamos como fundamento. A nuestro juicio, el juicio de la Iglesia no se apoya en sospechas sobre personas, sino en el examen de principios, que es el que aquí hemos hecho.

I. ¿Al César, a Dios, o a ninguno de los dos?

Los casos anteriores respondían a la pregunta de Mt 22: una cara fundía al César con Dios; la otra dejaba solo al César. La Masonería responde de otra manera, por una vía enteramente propia: no fusiona ni jubila al Evangelio, sino que ofrece un espacio donde todas las convicciones caben porque ninguna manda. Un «Gran Arquitecto del Universo» sin rostro, comunes símbolos y una fraternidad de método. Le llamaremos equivalencia. Ofrece, a su modo, lo mismo que las otras dos caras prometen: pertenencia, respaldo mutuo y una forma de sentido.

No es una iglesia ni profesa un credo cristiano. Pero su historia en Paraguay, su presencia social y la claridad con que la Iglesia se ha pronunciado hacen necesario conocerla bien: no desde la polémica del siglo XIX, sino desde la pregunta pastoral de hoy: ¿por qué tantos católicos se acercan a ella, y si comprenden lo que eso implica?

II. Qué es

Ella misma se define con amplitud: «institución filosófica, iniciática, progresista, civilizadora y filantrópica», «formada por hombres que procuran ser mejores cultivando valores éticos y morales» (F. Zacur, Gran Maestro de la Gran Logia Simbólica del Paraguay, La Nación, 12/6/2022). A nuestro juicio, esa indefinición es parte de su atractivo: cabe casi todo.

Según la explicación más extendida, tiene su origen remoto en los gremios medievales de constructores, de ahí su simbología (escuadra, compás, templo, piedra bruta). Entre los siglos XVI y XVII, en Gran Bretaña, pasó a admitir miembros sin oficio de constructores, atraídos por su simbolismo y su ideal de fraternidad. Su hito moderno es la Gran Logia de Londres (24 de junio de 1717) y las Constituciones de Anderson (1723), cuya primera Carga, «Concerning God and Religion», pide obedecer la ley moral y advierte que quien entiende bien el arte «nunca será un ateo estúpido ni un libertino irreligioso» (traducción nuestra). La exigencia de creer en un «Gran Arquitecto del Universo» como condición de ingreso se formuló después en la Masonería regular, en los principios que la Gran Logia de Inglaterra dirigió a sus obediencias en 1929.

Dos grandes ramas se separaron de ese tronco. La Masonería «regular» o anglosajona, que mantiene la exigencia de creer en un Ser Supremo; y la «liberal» o continental, que desde 1877, con el Gran Oriente de Francia (antes lo había hecho el Gran Oriente de Bélgica, en 1872), dejó de exigir la creencia en Dios. Se organiza en logias, agrupadas en Grandes Logias o Grandes Orientes, con distintos ritos. Su formación no es doctrinal sino simbólica y gradual, en tres grados (Aprendiz, Compañero y Maestro), bajo juramento de secreto sobre los signos y rituales de cada grado.

III. En Paraguay

Según el relato de uno de sus Grandes Maestros, la presencia masónica llegó con una logia naval, la Conway, que trabajaba a bordo del buque británico Locust, bajo el mando de Ernest Hotham, en tiempos en que Gran Bretaña reconocía la independencia del Paraguay (1853); y, por tradición, con una logia clandestina, la Pitágoras, en Asunción. Las primeras logias formales datan de 1869: Fe (18 de julio según Zacur, aunque Verón sitúa su instalación oficial el 23 de abril; bajo el Gran Oriente del Brasil) y Unión Paraguaya Nº 30 (18 de septiembre, bajo la Gran Logia Argentina). Según Zacur, quedaron huérfanas en 1876, cuando las fuerzas aliadas abandonaron el territorio nacional. En la década de 1890 se constituyó el Gran Oriente del Paraguay (con estatutos civiles aprobados el 12 de junio de 1895 y carta patente de la Masonería uruguaya el 3 de enero de 1896), y el 13 de mayo de 1923 las logias simbólicas formaron la Gran Logia Simbólica del Paraguay. En noviembre de 2005, según el relato de uno de sus Grandes Maestros, la Masonería simbólica paraguaya sufrió un cisma. Estos datos vienen de relatos de la propia Masonería (F. Zacur, La Nación, 12/6/2022) y de prensa (L. Verón, ABC Color, 22/4/2019). Su propio relato recuerda aportes históricos, como escuelas, una biblioteca popular y el impulso del registro civil y del matrimonio civil.

Junto a la logia adulta existen órdenes que la propia Masonería llama «paramasónicas». La Gran Logia Simbólica del Paraguay presenta, entre otras, la Orden DeMolay (para jóvenes de 12 a 21 años, presente en Paraguay desde 1994 y sede oficial de DeMolay Internacional desde 2013), la Orden Internacional del Arco Iris para Niñas, los Shriners Ñemity y los Widows Sons, cuyo Grand Chapter se fundó en Asunción en marzo de 2018, con siete capítulos (Asunción, Concepción, Encarnación, Misiones y Alto Paraná) y unos 140 miembros, dedicados a asistir a viudas y huérfanos de masones. A nuestro juicio, para muchos estas órdenes son la primera puerta de entrada.

En los últimos años la Masonería ha iniciado una política de puertas abiertas, aquí y en otros países: visitas públicas al Palacio y Museo Masónico de Asunción (mayo de 2024), un museo inaugurado oficialmente en marzo de 2026, libros de divulgación y presencia en redes. Sus dirigentes dicen buscar disipar prejuicios y desmitificar la idea de una institución «muy secreta», y sostienen que ser masón es compatible con la fe cristiana porque la Masonería «no es una religión» (ABC Color, 14/9/2019). A nuestro juicio, esa apertura es una oportunidad de diálogo y de formación, y no cambia la pregunta de fondo: la de los principios.

IV. Qué ofrece, y qué puede pesar más

Hay que decirlo con honestidad: las logias sostienen obras filantrópicas (ayuda social, becas, campañas de salud), bajo valores de fraternidad y servicio. Es una dimensión genuina, y es también la puerta de entrada más común.

Junto a ella, a nuestro juicio, para muchas personas la pertenencia pesa por otra razón: el acceso a contactos, oportunidades profesionales y respaldo mutuo. Puede alcanzar también a católicos practicantes: jóvenes profesionales que ven en la logia una vía de proyección, y adultos establecidos que encuentran en ella pertenencia.

Hay además vínculos transversales, que trascienden las diferencias políticas y religiosas, dentro de una organización de grados jerárquicos: tres grados simbólicos, otros superiores en ritos como el Escocés Antiguo y Aceptado, y una Gran Logia con jurisdicción soberana sobre sus logias. A nuestro juicio, la pregunta es qué doctrina y qué estructura de autoridad acompañan a quien ingresa, y cuánto conoce de ellas al hacerlo.

El carácter iniciático se entiende en el proceso de incorporación, en tres rasgos: el ingreso por rito (con prueba y a veces una «muerte» y un «renacer» simbólicos), la transmisión por grados y la reserva de signos y conocimientos frente a quien no pertenece. Se ingresa por ceremonia, se asciende de Aprendiz a Compañero y a Maestro, y los signos y rituales quedan bajo juramento de reserva.

Ofrece también un proceso de iluminación progresiva: «recibir la luz» es el lenguaje de la iniciación, que se va dando por grados. Su sentido varía según la corriente. En las logias regulares es sobre todo moral y simbólico. Algunas corrientes, en cambio, se vinculan con tradiciones esotéricas como el rosacrucianismo: en el Rito Escocés el grado 18 es el de «Caballero Rosa Cruz» (en el Reino Unido, de interpretación trinitaria), y la Societas Rosicruciana in Anglia admite solo a Maestros Masones cristianos que crean en la Trinidad, con grados que se consideran un complemento y no un grado superior. A nuestro juicio, el criterio católico ante toda «iluminación» se ve bien en la carta Placuit Deo (Congregación para la Doctrina de la Fe, 2018), que advierte contra un neognosticismo que presenta «una salvación meramente interior, encerrada en el subjetivismo». La iluminación cristiana es un don recibido y no una conquista: el Bautismo, «iluminación, porque es luz resplandeciente», dice san Gregorio Nacianceno (CEC 1216).

V. Cuatro lentes

Jurídica. La Constitución Nacional dice: «Toda persona es libre de asociarse o agremiarse con fines lícitos […]. Están prohibidas las asociaciones secretas y las de carácter paramilitar» (art. 42). Según su propio relato, las logias están reconocidas por el Estado como instituciones civiles sin fines de lucro (Última Hora), y no ocultan su existencia ni su sede, pero guardan discreción sobre sus signos y rituales. La Constitución protege también la intimidad personal y familiar y la vida privada (art. 33), y la libertad religiosa e ideológica (art. 24), de modo que la discreción de un grupo no es en sí misma ilícita, ni autoriza a sospechar de él. La pregunta es más fina: ¿dónde termina la discreción y empieza el secreto que la Constitución prohíbe? ¿Puede un juramento de secreto o de lealtad mutua entrar en conflicto con los deberes de quien ejerce una función pública? Son preguntas legítimas, y se aplican a cualquier asociación con vínculos de lealtad reservados.

Económica. Una red de relaciones facilita oportunidades. No es algo prohibido expresamente por la ley. La propia Masonería regular establece que la pertenencia no debe usarse para promover la ventaja personal o de negocios, y que esto debe aclararse al candidato desde el principio (UGLE, Information for the Guidance of Members of the Craft, 2024). Pero, ¿pueden esas relaciones tornarse, de formas sutiles, en compromiso de preferencia o de privilegio, o en algo que supedite sin decirlo la dirección de un proyecto? Es una pregunta abierta, que por cierto no se refiere solamente a esta asociación.

De rendición de cuentas. ¿Se deja examinar un sistema que reserva sus signos y rituales bajo secreto? El secreto ritual no es en sí mismo una falta, pero pide ser distinguido del secreto que impide el control.

Eclesial. Es la lente que da razón de la postura de la Iglesia, y la tratamos aparte.

VI. Qué dice la Iglesia, y por qué

La bula In eminenti apostolatus specula de Clemente XII (1738) y la encíclica Humanum genus de León XIII (1884) son los textos mayores de un juicio sostenido por casi tres siglos. El Código de Derecho Canónico de 1983 no nombra expresamente a la Masonería, y se preguntó si eso cambiaba algo. Su canon 1374 prevé, en términos generales, una pena justa para quien se inscribe en una asociación que «maquina contra la Iglesia», y el entredicho para quien la promueve o dirige. El 26 de noviembre de 1983, la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida por el cardenal Ratzinger, aclaró que la omisión fue una decisión de redacción, no un cambio: «no ha cambiado el juicio negativo de la Iglesia respecto de las asociaciones masónicas»; quienes pertenecen a ellas «se hallan en estado de pecado grave y no pueden acercarse a la santa comunión». El 13 de noviembre de 2023, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, con la aprobación del Papa Francisco, respondió a una consulta de un obispo filipino reafirmando que la pertenencia activa sigue prohibida, y propuso a los obispos de Filipinas una catequesis popular en todas las parroquias sobre las razones de la incompatibilidad.

La razón es, en primer lugar, teológica: la comprensión de Dios y cómo se llega a conocerlo. A nuestro juicio, la pregunta de fondo es si un cristiano puede confesar su fe en Jesucristo y, a la vez, adherir a una asociación que, por su neutralidad confesional, trata esa confesión como una opinión entre otras. Los propios masones sostienen que su orden «en ningún modo reemplaza» la creencia de cada uno y que sus enseñanzas pueden apoyar la fe personal (J. Hamill, «What Unites Us», Freemasonry Today, texto reproducido en freimaurer-wiki.de; traducción nuestra). En Paraguay, el presidente de la Gran Logia lo expresó en 2019 así: no hay incompatibilidad, porque la Masonería no es una religión, aunque reconoce que entre el libre pensamiento y el dogma «puede haber un encontronazo», cuestión que pertenece al «fuero íntimo» (ABC Color, 14/9/2019). La Iglesia responde con sus documentos. La Declaración de 1983 afirma que los principios de las asociaciones masónicas «siempre han sido considerados inconciliables con la doctrina de la Iglesia», y la nota de 2023 repite que la pertenencia activa está prohibida «debido a la irreconciliabilidad entre la doctrina católica y la masonería». Ninguno de los dos textos distingue entre ramas regulares e irregulares. En 1738 pesaron además el juramento y el secreto, que Humanum genus también recuerda (n. 9). La exposición más extensa de esos principios es Humanum genus, un texto de lenguaje polémico, propio de 1884, del que aquí citamos solo la parte doctrinal. León XIII describe el naturalismo como la doctrina para la cual la naturaleza y la razón humana han de ser en todo maestra y guía, y que no admite «dogma religioso ni verdad alguna que la razón humana no pueda comprender» (n. 12); y señala como «el grande error de estos tiempos» el «indiferentismo religioso y la igualdad de todos los cultos» (n. 16). A nuestro juicio, ese es el núcleo de la incompatibilidad con una fe que confiesa a Jesucristo como único Salvador.

La Declaración habla de una situación objetiva, no de un juicio sobre cada persona. La nota de 2023 precisa que alcanza a «quienes formal y conscientemente sean miembros de logias masónicas y hayan abrazado los principios masónicos». Además, a diferencia del Código de 1917, el de 1983 no prevé para ellos la excomunión automática. El Catecismo recuerda que el pecado mortal exige pleno conocimiento y deliberado consentimiento (CEC 1857), que la ignorancia involuntaria puede disminuir e incluso excusar la imputabilidad (CEC 1860), y que el juicio sobre las personas se confía a la justicia y a la misericordia de Dios (CEC 1861). Los textos citados no precisan en qué consiste la «pertenencia activa», ni si alcanza del mismo modo a todos los grados, ni si incluye a las órdenes juveniles paramasónicas. A nuestro juicio, quien ingresó por razones sociales o por amistad, sin conocer la enseñanza de la Iglesia, y en particular un joven que hace una primera experiencia en una de esas órdenes, merece primero información, acompañamiento y diálogo con un sacerdote, y no un juicio condenatorio.

VII. Una tarea de formación, no de sospecha

De esta reflexión se sigue una tarea de formación, no una sospecha hacia quienes integran logias o participan de sus obras benéficas. Muchas personas se vinculan, a nuestro juicio, por razones sociales, de pertenencia o de oportunidad, y a menudo sin conocer que existe una enseñanza explícita de la Iglesia. Eso no la atenúa: la hace más urgente pastoralmente. Que sacerdotes, catequistas y laicos, y de modo particular los jóvenes profesionales y los adultos con proyección social, política o empresarial, sepan qué es la Masonería, qué ofrece realmente y por qué la Iglesia sostiene que esa pertenencia no es compatible con la fe católica. Solo así puede un católico invitado a una logia por motivos que parecen legítimos decidir con libertad, y no por ignorancia.

Volvamos a la pregunta con la que empezamos: ¿al César, a Dios, o a ninguno de los dos? A nuestro juicio, la Masonería, como asociación, y sin perjuicio de sus cuerpos adjuntos expresamente cristianos, no le paga tributo al Dios que se reveló en Jesucristo: no lo confiesa. Invoca a un «Gran Arquitecto del Universo», pero sin rostro, y cuya definición, según una logia regular de la United Grand Lodge of England, es «un asunto personal» de cada individuo (cf. Lloyd’s Lodge; traducción nuestra). Los propios Basic Principles de 1929 definen el Libro de la Ley Sagrada como «la revelación de lo alto que obliga la conciencia del individuo particular» que se inicia (principio 3), sin decir cuál (traducción nuestra). A quién se rinde entonces el tributo, no sabemos decirlo. Puede que la propia indefinición dé por hecha una definición: en el marco de la asociación, cada uno tributa a la imagen de Dios que concibe o, en la rama que no exige creencia, a ninguna.

Preguntas abiertas

Evangélica: ante el sumo sacerdote, Jesús responde: «He hablado abiertamente al mundo; siempre enseñé en la sinagoga y en el Templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada en secreto» (Jn 18,20). Y en el Sermón de la Montaña: «Cuando ustedes digan «sí», que sea sí, y cuando digan «no», que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno» (Mt 5,37). La Tradición no entiende que Jesús excluya todo juramento, sino el que se hace sin causa grave y justa (cf. CEC 2154). ¿Qué promesas o juramentos he hecho, y puedo decir mi «sí» y mi «no» a todos con la misma claridad?

Ignaciana: en la 13.ª regla de la Primera Semana, san Ignacio escribe que el enemigo «se hace como vano enamorado en querer ser secreto y no descubierto»: «quiere y desea que sean recibidas y tenidas en secreto» sus suasiones; «mas quando las descubre a su buen confessor o a otra persona spiritual, que conosca sus engaños y malicias, mucho le pesa» (Ejercicios espirituales, 326; texto autógrafo). La regla habla de las tentaciones, no de toda reserva legítima; la pregunta es solo si hay algo que no puedo decir a quien me acompaña. ¿Hay algo en mi vida, una promesa, una pertenencia o un vínculo, que prefiero mantener oculto de mi confesor o de quien me acompaña? ¿Por qué?

Ver, juzgar, actuar: Ver: ¿a qué grupos pertenezco, profesionales, sociales o religiosos, y qué me ofrece cada uno? Juzgar: ¿le debo a alguno de ellos un silencio que no puedo mantener ante mi familia, mi comunidad o mi conciencia? Actuar: ¿qué puedo aclarar esta semana, con quién y en qué orden?

Para profundizar

  • Clemente XII, constitución apostólica In eminenti apostolatus specula (28 de abril de 1738).
  • León XIII, encíclica Humanum genus sobre la masonería (20 de abril de 1884), nn. 9, 12 y 16 (numeración de la versión inglesa de vatican.va; texto en español: catholic.net).
  • La Palabra de Dios (LPD): Mc 9,38-39; Lc 9,49-50; Mt 5,33-37; Jn 18,20. San Ignacio de Loyola, Ejercicios espirituales (texto autógrafo), n. 326.
  • Concilio Vaticano II, constitución Lumen gentium, 16.
  • Código de Derecho Canónico (1983), c. 1374 (vatican.va). Constitución Nacional de la República del Paraguay (1992), arts. 24, 33 y 42 (edición de la Cámara de Diputados, 2024).
  • Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración sobre la masonería (26 de noviembre de 1983), firmada por el cardenal Joseph Ratzinger, prefecto, y J. Jérôme Hamer, secretario, y aprobada por Juan Pablo II (texto en español: Museo Virtual de Historia de la Masonería, UNED; versión inglesa en vatican.va).
  • Dicasterio para la Doctrina de la Fe, respuesta al obispo de Dumaguete (Filipinas) sobre la incompatibilidad entre la fe católica y la masonería (13 de noviembre de 2023), traducida en la Revista Española de Derecho Canónico 80 (2023) 427-436 y reseñada por Exaudi (15/11/2023) y por Vatican News.
  • «Masones paraguayos abren las puertas y develan misterios y tabúes», Última Hora (sin fecha visible en la copia consultada). Gran Logia Simbólica del Paraguay, «Órdenes paramasónicas» (granlogia.org.py). «Masones del Paraguay celebran su día este lunes 12 de junio», La Nación, 12 de junio de 2023.
  • Congregación para la Doctrina de la Fe, carta Placuit Deo a los obispos sobre algunos aspectos de la salvación cristiana (22 de febrero de 2018). Catecismo de la Iglesia Católica, 1216, 1857, 1860, 1861 y 2154.
  • Fuentes masónicas: United Grand Lodge of England, Information for the Guidance of Members of the Craft (Londres, 2024), que incluye los Basic Principles for Grand Lodge Recognition (4 de septiembre de 1929, pp. 2-3) y los «Points of Procedure» (recomendaciones de 1981 y 1999 sobre ventaja personal o de negocios); John Hamill, «What Unites Us», Freemasonry Today, número de invierno (c. 2014-2015), texto reproducido en https://freimaurer-wiki.de/index.php/En:_Freemasonry´s_most_cherished_Principles; Lloyd’s Lodge (United Grand Lodge of England), «Freemasonry and Religion» (https://lloydslodge.freemasons.london/?p=56); Societas Rosicruciana in Anglia (https://sria.uk.com/masonic-connection/).
  • «Masonería en Paraguay abrió sus puertas para derribar tabúes», La Nación, 14 de mayo de 2024; «Palacio Masónico abrirá sus puertas al público el 14 de mayo», ABC Color, 10 de mayo de 2024; «Este viernes se inaugura el Museo Masónico en Asunción», La Nación, 5 de marzo de 2026; «Los masones dicen que son compatibles con fe cristiana», ABC Color, 14 de septiembre de 2019.
  • José Miguel Fernández Zacur (Gran Maestro de la Gran Logia Simbólica del Paraguay), «Breve historia de la masonería en la República del Paraguay», La Nación, 12 de junio de 2022 (relato masónico).
  • Luis Verón, «La masonería con obras y conflicto en siglo y medio», ABC Color, 22 de abril de 2019.
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