Corrientes y poder, poder y apariencia cristiana: el discernimiento que le toca a la Iglesia

+ Francisco Javier Pistilli Scorzara

Obispo de la Diócesis de la Santísima Encarnación

TIEMPO DE LECTURA: 6 minutos

En la primera serie conocimos un mapa: las corrientes evangélicas contemporáneas, sus orígenes, su lógica interna, y las razones por las que la Iglesia católica, reconociendo lo bueno que hay en cada una, sigue un camino distinto. Ese conocimiento era necesario, pero no basta. Porque el problema que enfrentamos hoy no es solo doctrinal —qué cree cada corriente sobre la Escritura, la salvación o los sacramentos—; es también un problema de poder: qué hace cada una de estas corrientes, y qué hacen otras fuerzas que ni siquiera se presentan como religiosas, con el nombre de Cristo, con su lenguaje, con su autoridad simbólica, al servicio de proyectos cuya relación con el Evangelio hay que examinar.

Esta segunda serie no vuelve a describir corrientes para conocerlas. Examina cómo la fe cristiana puede ser capturada para legitimar el poder, en su versión masiva y popular, o jubilada para que el poder ya ni siquiera necesite legitimarse con ella, en la versión de ciertas élites. En los casos veremos dos caras de un mismo fenómeno: por un lado, el dominionismo de las Siete Montañas que ya conocimos, ahora mirado no como doctrina sino como proyecto de poder; por otro, algo nuevo y menos visible: la llamada «República Tecnológica», el proyecto de ciertas élites del poder tecnológico global, con su propio lenguaje escatológico y apocalíptico y su propia manera de ocupar el lugar que ocupaba la fe. Hacia el final de la serie se suma una tercera moneda, distinta de las anteriores: la Masonería, con su propia manera, simbólica y fraterna, de ofrecer pertenencia y legitimación.

Conviene decir desde ahora que el diagnóstico no apunta a un solo lado. Estudiamos estos tres casos por su visibilidad y por lo que enseñan, pero la misma lógica de tratar la fe como aval, como fuerza de movilización o como cosa del pasado puede darse desde posiciones conservadoras, progresistas o seculares, y también dentro de la propia Iglesia. La polarización eclesial y las alianzas que se miden más allá de las etiquetas las retomamos en la tercera serie.

¿Por qué una moneda? Así lo cuenta el Evangelio de Mateo (Mt 22,15-22):

Los fariseos se reunieron entonces para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones. Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque tú no te fijas en la categoría de nadie. Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?». Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa? Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto». Ellos le presentaron un denario. Y él les preguntó: «¿De quién es esta figura y esta inscripción?». Le respondieron: «Del César». Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios». Al oír esto, quedaron admirados y, dejando a Jesús, se fueron.

Jesús pidió una moneda y preguntó por su figura y su inscripción. Una moneda dice quién la acuñó, qué la respalda y quién la acepta, y toda moneda tiene dos caras. Con esa imagen miraremos cómo se acuña el poder y qué hace con el Evangelio.

La pregunta que recorre toda esta serie es una sola, formulada de dos maneras que se corresponden con cada cara de la moneda: ¿a qué Evangelio responde el poder que lo invoca para conquistar? ¿A qué poder se somete el Evangelio cuando se deja capturar o jubilar, traicionando su propia esencia?

La serie recorre once artículos en cinco movimientos. Primero, el horizonte (art. 1): el mundo, los cambios y los miedos dentro de los cuales surgen estos fenómenos, porque contextualizar ya es una forma de discernir. Luego, la moneda (art. 2): cómo se acuña una moneda de poder, qué la respalda y quién la acepta, y qué puede hacer con el Evangelio. Después, las herramientas (arts. 3 y 4): cómo discernir desde la fe y desde la convivencia común. Y los casos (arts. 5 a 10): la cara popular, la República Tecnológica, el poder de pago distinto, la pregunta por un Evangelio «blando», la soberanía que el Evangelio propone y una tercera moneda, la Masonería. Al final (art. 11), el criterio último: las marcas de la cruz. Cada artículo puede leerse por separado, pero conviene seguirlos en orden, porque cada uno prepara el siguiente.

El título de todo este programa admite una formulación más simple: ¿el Evangelio del poder, o el poder del Evangelio? La diferencia no es de palabras. Una narrativa puede tergiversar la Buena Noticia, manipularla, taparla, eclipsarla e incluso expulsarla de su propio anuncio sin dejar de citarla. Y la Palabra de Dios es «más cortante que cualquier espada de doble filo: ella penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, […] y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón» (Hb 4,12). No solo se pronuncia hacia fuera, contra otros: corta primero hacia dentro, en quien la empuña. La historia conoce usos indebidos del Evangelio y de la evangelización, casi siempre cuando se lo empuñó desde una plataforma que no era la de Cristo. Puede volver a ocurrir hoy, cuando la defensa de la verdad bíblica se proclama desde el temor, se expresa con dureza y deja a los fieles ante un dilema moral: elegir entre su fe y su pertenencia a un bando. Cuál fue la plataforma de Cristo, lo veremos al final.

La respuesta final —lo adelantamos ya— no está en construir un poder alternativo igual de eficaz. Está en un criterio mucho más antiguo y mucho más exigente: reconocer, en cualquier proyecto que invoque a Cristo, si lleva o no las marcas de la cruz.

Magisterio para tener a mano

  • Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual (7 de diciembre de 1965).
  • Pablo VI, Evangelii nuntiandi, Exhortación apostólica sobre la evangelización en el mundo contemporáneo (8 de diciembre de 1975).
  • Francisco, Evangelii gaudium, Exhortación apostólica sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual (24 de noviembre de 2013).
  • Francisco, Fratelli tutti, Carta encíclica sobre la fraternidad y la amistad social (3 de octubre de 2020).
  • Dicasterio para la Doctrina de la Fe y Dicasterio para la Cultura y la Educación, Antiqua et nova, Nota sobre la relación entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana (28 de enero de 2025).
  • León XIV, Dilexi te, Exhortación apostólica sobre el amor hacia los pobres (4 de octubre de 2025).
  • León XIV, Magnifica humanitas, Carta encíclica sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial (15 de mayo de 2026).
Lo del César al César + Lo de Dios a Dios
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